Vence el genio incomprendido
Messi, pasado el minuto 90, adecentó la estadística argentina frente a Brasil y la suya propia con la albiceleste, donde a veces representa la viva imagen de un genio incomprendido. Ante una seleçao superior en la primera mitad y empatada a méritos en la segunda, el delantero barcelonista decidió el amistoso disputado en Doha con una acción individual en la que sentó a los cuatro defensores brasileños, que hasta ese momento final habían demostrado una solvencia absoluta. [Narración, ficha]
Argentina decidió dar un paso adelante consumido el intermedio, porque hasta ese momento Brasil había gobernado con mucha soltura. Se había impuesto en los duelos individuales. Ronaldinho, con su marcha corta, había conseguido posiciones de centro o de disparo muy peligrosas que el imberbe Neymar, rápido y con alegre cambio de ritmo, no pudo resolver ante un firme Nico Pareja. Por la derecha, Alves centró también sin éxito y cuando ensayó a disparar, tras un pase inteligente de Leiva al área, topó con el larguero.
Argentina fue solo Messi entonces y también después del descanso. Y lo será en el histórico del resultado. Los argentinos, con problemas para controlar la zona de Heinze (Di María, poco sacrificado) y perdidos en el medio campo -Ramires, Elía y Lucas Leiva ganaron por mucho a Mascherano y Ever Banega- dieron un paso adelante para parar el flujo de fútbol brasileño, afortunadamente improductivo para los hispanohablantes. Lo consiguieron, pero les siguió faltando inspiración ofensiva.El Pulga azulgrana trató de engarzar algo de juego desde el centro. A veces, más en posición de mediocentro que en la mediapunta que le había encargado su director técnico, Sergio Batista. Ni un decepcionante Pastore, que tenía la oportunidad de darle brillo a su gran campaña italiana, ni los madridistas Di María e Higuaín anduvieron finos ni con la chispa necesaria para combinar con el mejor futbolista del planeta. Dicen que de este planeta.
Los argentinos opusieron resistencia en el segundo tiempo con una presión más acentuada, que trabó un juego por momentos dirigido a la vertiente bronca. Cuando el frasco parecía consumido, salió la gota de elixir que escondía Messi. El rosarino recibió en el medio campo con espacio, tiró desde la derecha hacia la izquierda, penetró por la presunta muralla amarela de cuatro hombres y, ya 20 metros más allá de donde había recogido la pelota, desde el borde del área, enganchó el tiro ajustadísimo al palo contrario que dejó a Vítor fuera de combate.El resultado castiga a un Brasil que ha roto con la oscura era de Dunga y ha devuelto al mundo un fútbol alegre y vistoso en el que los jóvenes toman protagonismo. Su partido, lejos de la perfección, muestra un camino digno de la 'Penta' y mucho más cercano al éxito que el que le llevó a Sudáfrica.
http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2010/11/17/futbol/1290012337.html
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