Este es el siguiente libro del Pentateuco. Dios no estaba muy tranquilo y tuvo otra reunión con Moisés.
-Tenemos que seguir con las leyes. Hay que dejarlo todo bien atado y ordenado. Vamos a hablar ahora del empadronamiento de las doce tribus. -De acuerdo. Vamos a contar todas las personas que hay en las tribus. Somos cada vez más.
-Me preocupan los levitas.
-¿Las levitas? Ya no se llevan.
-No. Los sacerdotes. Los levitas estarán a servicio del tabernáculo. Ojo con ellos. Tienen que dar ejemplo pero a veces harán pis fuera del tiesto. Ya vas a ver...
-Comprendido. Y otros problemillas... ¿Qué hacemos con las infidelidades? No sabemos qué hacer. Se dan casos...
-Elemental. Si se sospecha que la mujer es infiel, o el hombre, se llevará ante el sacerdote. Él dará a beber un agua. Un agua especial. Si le entra un cólico o algo, es que es infiel. Si no, son tonterías del marido. O de la mujer.
-Hecho. Tampoco es para tanto...una canita al aire.
-Ni aires ni gaitas. No te pases.
-Vale. No he dicho nada. -Vais a fabricar también unas trompetas. Os servirán después para tocar.
-No tenemos idea de música.
-No importa. La mayoría de los músicos tampoco tienen pajolera idea. Si no, fíjate en operación triunfo.
-Sí. No puedo imaginar música peor.
Así que Moisés y Dios tenían sus chats, sus reuniones. Y entre esto y lo otro, col y col, lechuga, siguen avanzando para llegar a la tierra prometida. El maná estaba bien. Pero no era suficiente.
-Cómo echo de menos una buena pringá.
-Y yo pato a la naranja.
-A mí me encantaría unas chistorras.
-Esto es un tostón. El maná no sabe a ná. -Dios se enteró. Además los muy ceporros no se cortaban ni un pelo para protestar. Desde el cielo Dios mandó un fuego. Se quemó una parte del campamento.
-Estaréis contentos ¿verdad?- Moisés no sabía cómo encauzar su cólera.
-Cálmate...-Dios entendía que no era culpa suya.- Les voy a mandar carne. Quieren carne.
De repente un montón de codornices llenó el cielo. Posiblemente emigraban para Doñana. Y se pararon allí. Decidieron lanzarse en picado. Un suicidio colectivo posiblemente. Los hijos de Israel las cogieron. Eran tantas que no cabían en las cazuelas. Tuvieron codornices para dar y tomar. Hicieron codornices en pepitoria, codornices asadas y fritas, rellenas de higos, licor de codornices y mermelada de codornices. Pero no pasó mucho tiempo hasta las primeras protestas.
-Ya nos estamos cansando de codornices.
-Es que son la pera. ¡Me los voy a cargar!-Moisés se desesperaba.
-No se le pueden echar flores a los chanchos.
-Flores no, codornices.
-Pues eso.
Para seguir avanzando Moisés mandó unos exploradores para ver cómo tendrían que atacar o contra quién. Llegaron hasta Hebrón. La tierra parecía mucho mejor que el desierto.
-La tierra es muy bonita y fértil. Pero los habitantes son grandes y fuertes. Son casi gigantes.
-Nosotros somos unos tirillas. Se nos comerán vivos. Con patatas.
-Tenemos que ser valientes.
-¡Y unas narices! No llegamos a ninguna parte. Teníamos que habernos quedado en Egipto.
-¡Otra vez! ¡Sois unos cacho brutos! Hacéis perder la paciencia a Dios. Y luego ya sabéis lo que pasa.
Y así varias veces. La gente conspiraba contra Moisés una y otra vez. Pero la paciencia de Moisés no tenía límites.
Aún así, problemas no faltaban. Los israelitas iban avanzando y conquistando ciudades. Si hay que matar se mata. Había que avanzar a la tierra prometida.
-Lo bueno es que se ha corrido la noticia de que estamos bendecidos por Dios.
-Eso nos hace más guays.
-Aarón ha muerto.
-Mmmmcachis. Era un tío muy legal.
-Ya te digo.
-Pero llegamos a Moab. Las chicas de aquí tienen fama de ser súper molonas. Y no muy difíciles.
-Hola guapetones...¿os hace salir de copas esta noche?
Les hacía. Les hacía un puñao. Salían juntos, a tapear, a hacer barbacoas, y les invitaban a adorar a sus dioses.
-Tienen un dios que se llama Baal Fegor.
-Tiene nombre de electrodoméstico.
-Pues es un dios. Y si le adoras....ellas son más complacientes. Y hacen unas cosas...de alucine. Y cocinan estupendamente.
-No me lo puedo creer. Ya están seducidos. Son unos pardillos. Ahora se van a enterar.
Dios pilló un rebote del quince. Mandó una plaga en la que murieron veinticuatro mil personas. Aparte ordenó que mataran a todos los que habían adorado a este dios.
-Tenéis que volver a censar. Han muerto muchos. Además como Aarón está en el “campo de los callaítos” quiero que Josué sea el nuevo líder–Dijo Dios.
-Vale.
(AUTORA: SARA GONZÁLEZ VILLEGAS.)
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