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martes, 1 de abril de 2008

SVEN Y LA GITANA




Sven y la gitana

En un lugar lejano y rico, lleno de lagos y prosperidad, y algún pingüino llamado "Vikingholm" (no se llamaba así el pingüino sino el lugar)... vivía un simpático vikingo. Su nombre era Sven.
Era el rey de una aldea importante. El estaba muy preocupado por el planeta. Por las ballenas. Por los orangutanes. Por diferentes familias de hormigas...
Era un apasionado de esto y tenía larga discusiones en las noches con lunas arrugadas, de ocho a once, con su pandilla de doce apóstoles. Sven era el mesías para ellos. Judas era el administrador económico y un poco sospechoso. Pero todos amaban tiernamente a Sven, especialmente cuando hacía sus milagros.
Un día, haciendo un estudio profundo sobre las ballenas, caminaban por el campo con una famosa ballena, la señora Doña Liposucción. Ella estaba muy enfadada por la indiscriminada caza de damas ballenas. En ese momento Sven, muy dulce, la abrazó (para lo que necesitó brazos artificiales hechos en plástico reciclado y biodegradable, por supuesto) y, de ese gesto empezaron a salir ballenas...
Una, dos, tres...ciento veinticuatro, ciento veinticinco...
(los pobres amigos empezaban a bostezar de aburrimiento mientras contaban cetáceos...) Cuando Sven llegó a las doscientas ballenas, paró y por fax, las mandó al mar del norte. Pero antes del viaje, una de ellas protestó:
-Un momento, chicas. Somos todas hembras...¿Y qué hay de nuestra vida sexual?- Sven, siempre muy tranquilo dijo:
-Por favor, mirad debajo de vuestras faldas...- Y, ¡sí! ¡Qué sorpresa! Ellas tenían dos sexos diferentes. Eran hermafroditas. Sven siguió hablando- Lunes, miércoles y viernes la mitad seréis chicas y la otra mitad chicos. Y se alternarán los días.
-¿Y los domingos?- Preguntó la misma revoltosa un poco promiscua, tal vez.
-El domingo se descansa.- Contestó el líder, cosa que hizo a todos felices.
De repente el teléfono móvil de Sven saltó poniéndose las pilas y diciendo:
-¡¡Alerta roja!!!- Sven, con su autobús marca lujosa frenos abs en la antena de la radio y air bag en la calefacción, salió corriendo ladera abajo en busca de la situación embarazosa para el medio ambiente.
Se dio cuenta de que una pequeña extranjera con aspecto de gitana estaba sacando la basura, con plástico, botellas vacías y papeles. Esta, volvía a casa después de un día duro, trabajando en un centro para gente pobre, especialmente inmigrantes llegados de países del sur y conflictivos. Después de tantos problemas, no estaba el horno para bollos...
-¿Qué estás haciendo?-Preguntó el vikingo.
-¿Qué estás viendo?- Respondió la gitana con cierto descaro y sarcasmo. Era una gitana muy borde que se enfurruñaba con rapidez. Si se la sacaba de sus casillas, claro está.
-No contestes a una pregunta con otra pregunta.- Siguió Sven.
-No hagas preguntas tontas.- Ella zanjó la conversación. Obviamente entre ambos había nacido una cierta antipatía.
-¿Acaso no te das cuenta lo mal que haces para el planeta mezclando tanto cachivache...?- Sven hablaba y hablaba y la gitana seguía trabajando sin hacer mucho caso...
Sin embargo la muchacha se dio cuenta de que del autobús de Sven, puesto en marcha aún, haciendo ruido, una bandada burbujas de gasolina con ojos y manos, ascendían al cielo con cuchillo, tenedor y servilleta (recordemos que el país de Sven es el colmo de la buena educación) y se disponían a comer trozos de ozono masticando a boca cerrada...
La gitana mirando hacia arriba, señaló al rey:
-Supongo que estás viendo lo que hacen tus gasolinas-Sven se ruborizó y apagó el motor. Pero para no quedar mal, contestó:
-De todas formas...es peor lo que tú haces. Y me pregunto si tienes el permiso de residencia en orden...- La gitana, para tener paz, decidió ayudar al rey prestándole un ejército de hormigas las cuales se dedicaron a remendar el agujero que estaban dejando las burbujas de gasolina. Sven se tranquilizó y preguntó:
-Y...¿qué haces aquí?
-Trabajo ayudando a gente con problemas. Mis vicepresidentes son la señora Tristeza, el señor Violencia y la señorita Enfermedad. Mis secretarios son la señora Pobreza y la señorita Egoísmo...Tenemos a personas con problemas. Tal vez algún día su excelentísima majestad querrá visitarnos...-Para ser sinceros, la gitana intentaba ser amable pues vio la posibilidad de ser ayudados por alguien tan importante.
-Quizás un día...Suelo estar muy ocupado...Me esperan los orangutanes y osos polares...- El rey se fue muy solemnemente.
En su tiempo libre, el rey Sven había construido una máquina bulímica. Tenía dos bocas: una para comer y otra para vomitar. Si la máquina comía plástico, vomitaba vacas, osos polares, ballenas, focas y orangutanes. Si comía papel, vomitaba bosques.


Vikingholm estaba lleno de bosques. Tenían tantos que la gente no paraba de perderse en ellos y los lobos se ponían cada vez más rollizos comiéndose a un montón de caperucitas.
La gente en Vikingholm se dedicó a exportar bosques a otros países, como Sevilla. Pero en Sevilla las caperucitas estaban muy ocupadas preparando sus trajes de flamencas para la feria y no iban al bosque, con que los lobos se hicieron vegetarianos y budistas.
Las vacas también se exportaban para ser “top models” que arrasaban las pasarelas más importantes.
Poco a poco el planeta se llenó de bosques, vacas, osos polares y ballenas.
Oriente Medio se llenó de bosques. En Jerusalén no se podía pasear sin tener serias colisiones con focas. Los terroristas estaban contentos pues con tantos bosques podían esconderse mejor. El Mosad estaba furioso pues era más difícil asesinar terroristas así que cortaron por lo sano y cada semana prendían fuego a un bosque. Pero los terroristas compraban bosques al por mayor y los guardaban en las mangas. Estos bosques estaban llenos de caperucitas, lobos y ballenas, los cuales escapaban de la chamusquina al desierto. Poco a poco, pasaron a África y los desiertos se llenaron de estos personajes tan pintorescos.
El Rey Sven también quiso ayudar a la India enviándoles bosques con ballenas. En este país tan pío se decidió dar un vuelco a las ancestrales costumbres y se cambió lo sagrado de las vacas por lo sagrado de las ballenas. Ahora las ballenas campaban a sus anchas por las calles de Calcuta y Delhi. La gente empezó a comer vacas, tantas que se acabó el hambre durante dos días. Las vacas fueron exterminadas y la gente empezó a tener hambre otra vez.
En África los osos polares, focas y ballenas se reunieron para construir un gran centro comercial, para hacer helados y venderlos entre los nativos. Pero la gente hambrienta entre los cucuruchos de pistachos y los bombones helados, se decidieron por la mejor opción para ellos: comerse a las ballenas, focas, caperucitas y todo títere con cabeza...y carne. La gente era más feliz habiendo paliado el hambre por una temporada y venían al mundo más bebés...
Sven estaba preocupado. La situación del planeta no mejoraba. No entendía por qué.
El rey se dedicó a pensar caminando en su "Jardíndepensar" que era el lugar al que iba cuando necesitaba ideas. Este lugar estaba lleno de árboles de cuyas ramas pendían coches deportivos y declaraciones de impuestos.
Judas pretendiendo ser amable (pero que en realidad era un mal bicho envidioso del joven rey) sugirió:
-¿Y por qué no incrementamos la producción? El planeta necesita todavía más bosques y ballenas...- El rey accedió. En unos días la tierra tenía tanta clorofila que era difícil respirar. En la India las ballenas hacían fiestas con los lamas budistas en el Taj Majal. Nelson Mandela comenzó un apartheid contra las focas y osos polares y tan preocupados por la situación se sentía el pobre que se convirtió en ladrillo.
En los bosques la gente se perdía más y más. Las brujas feministas hacían casas de chocolate para atrapar a los hombres golosos y luego mandar fotos por escáner a sus esposas para chantajearles... En fin, que todo iba de mal en peor. El mundo estaba tan harto de Vikingholm que amenazaron con una guerra.
La gitana que leía el periódico y estaba al tanto de la situación decidió echar un cable al rey. Se entrevisto con él y le dijo:
-Majestad, has empezado la casa por el tejado. En mi opinión deberías haber comenzado con el cambio de mentalidades en las personas...- La gitana, que en su tiempo libre también construía máquinas (en Vikingholm construir máquinas era el hobby nacional) propuso al rey probar. Pero ella no era demasiado buena con la mecánica, a decir verdad. Ella explicó al monarca que su máquina reciclaba mentes y almas. Pero le dijo que nunca había probado con ella.
-¿Sí?- Se interesó el rey.
-Sí. Esta máquina cambia actitudes negativas en positivas. Pobreza por riqueza...- Ella se refería a lo espiritual, pero Judas que espiaba detrás de un zapato, sugirió ser el primero en probar. El rey aceptó. A decir verdad empezaba a estar un poco harto de él. Y el día anterior había descubierto que fue Judas quien cortó la rama de un árbol del jardín del rey, cayéndole al monarca un ferrari testa rosa en la cabeza. Por fortuna, el aura del rey le protegió del cacharrazo y todo se quedó en el susto.
Judas se introdujo él mismo ansioso en la máquina pensando en salir mucho más guapo y rico...Pero en cuestión de un par de minutos, el administrador salía con flores en el pelo, zapatos de tacón alto y cantando como Isabel Pantoja, dando femeninos saltitos...
-¡Judas! ¿Qué ha pasado?- Preguntó Sven a lo que el experimento contestó:
-No me llames Judas. Desde ahora seré Judith, muñeco.- Y se marchó a comprar lencería...
-Oh-oh.- Dijo la gitana. El rey supo que tendría que echarle un cable y decidieron ponerse manos a la obra.

Trabajaron toda la noche y al salir el sol, la máquina estaba preparada.
Con la parte secreta de la organización de la gitana las máquinas recilamentes fueron introducidas en todas partes. Se las disfrazó de ascensores, de fotomatones, de pequeñas saunas, de máquinas de orgasmos, de tienditas de perritos calientes...
Se colocaron en las casas de los hombres más poderosos de la tierra: políticos, militares, millonarios, presentadores de televisión, presidentes, ejecutivos, taxistas, fontaneros, inspectores de impuestos, cantantes de rock, diseñadores de moda, doctores de clínicas en Marsella...
Así, poco a poco el planeta fue cambiando. La gente comía más, se empezó a erradicar el egoísmo y...la vida del planeta se alargó unas cuantos millones de años más...

-¿Y no hubo romance entre la gitana y el rey?
-No. No se soportaban. Y la gitana quería ser libre. Y además no todas las historias tienen que acabar con un final romántico.
-Pues que así sea.
-Ya te digo...

2 comentarios:

Alberto dijo...

HLA Sara, eres una joyita literaria me ha encantado este cuento cínico-ecológico eres muy buena, sigue por favor

A.

Anónimo dijo...

Muchas gracias.
s.