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lunes, 31 de marzo de 2008

BAILANDO CON DIENTES


BAILANDO CON DIENTES

Era viernes por la noche y yo volvía, como de costumbre, en el tren de las nueve y media, escuchando música con mi mp3. De repente una boca apareció frente a mí. La miré pero creí que estaba teniendo una alucinación a causa del cansancio así que continué leyendo el periódico. Sin embargo un rechinar de dientes me sorprendió. Unos labios en color púrpura me sonreían mostrando una pandilla loca de dientes.
-¡hola!- dijo la boca.
-¿Ho...la?- me sorprendí a mí misma hablando con una boca. Ella siguió preguntando:
-¿Qué haces?
-Bueno...estaba leyendo el periódico. Pero...¿tú no deberías estar con una cara?-pregunté.
-Oh, sí. Antes tenía cara, pero conseguí el divorcio. No podía vivir sin mi libertad. Era demasiado aburrido estar siempre con una misma cara. Ahora me dedico a vagabundear de cara en cara. ¡¡Es una gozada!!- La boca parecía feliz y pude ver una lengua humedeciendo los labios. La boca seguía hablando- Es una pena cuando ves tantas bocas feas en caras...la gente descuida tanto a sus bocas que es un desastre...- Yo asentí. En ese momento un hombre subió al tren y mi nueva amiga saltó de su asiento a la cara del individuo. Fue interesante ver cómo puede cambiar una persona con otra boca. Aquel viril hombre con una boca color púrpura pasión no es muy común pero es divertido. La vieja boca cayó a las manos del hombre quien miró esto presa del pánico y gritó. La vieja boca le habló en tono de reproche:
-¡Es increíble lo sucio que has sido! Ahora te lo puedo decir. Has estado todos estos años descuidándome, llenándome de apestosa sustancias y evitando ir al dentista quien no ha podido asustarse viendo la cantidad de caries que tienes...- El hombre, temblando y pálido le contestó:
-Lo ...siento...- De repente la boca se desmanteló a sí misma. Cada diente tenía su propia vida. Ocho incisivos comenzaron a caminar e el pasillo del tren haciendo mucho ruido. El interventor estaba muy enfadado con ellos y corría detrás de los dientes para agarrarlos y dárselos a su dueño. Pero la boca del pobre trabajador también se desbarató... No podía creer lo que veía. Las bocas de los otros pasajeros también se desmantelaban y los dientes y otros elementos correteaban a sus anchas entre los viajeros...Al ver todo esto puse mi foulard alrededor de mi boca pues no quería permitir que ella también desapareciera.
Un montón de bocas jugaban con sus dientes en los asientos y la gente estaba sorprendida y asustada. Una chica que comía grasientos aperitivos, -probablemente provenientes de la industria americana…-, y que dejaba suciedad alrededor de sí misma,
-probablemente proveniente de la cultura española…-, al darse cuenta de que no podía comer más, se desesperó y quería meter los grasientos chips por las orejas.
Las lenguas limpiaban ventanas, los labios se besaban entre ellos, los incisivos decían consonantes que necesitan dientes y cortaban trozos de noche, los caninos laceraban esto fragmentos de la noche y molares y premolares trituraban el trozo y el trozo de noche se convirtió en polvo de estrellas de color amarillo.
Un rebaño de caries esquiaban en un suelo hecho con caramelo y azúcar mientras dientes postizos bailaban polcas con dientes de leche. Una de las muelas me miró y al ver mi mp3 me pregunto:
-Disculpe, ¿podría prestarnos su música?-Por supuesto no me negué y dije sí con la cabeza. De esta forma pusieron música de baile en el tren. Salsa, merengue, valses y otros bailes de salón se acomodaron entre ellos.
La noche, que miraba con curiosidad morbosa aquello se dio cuenta que ella también tenía una boca con dientes y que estos, al ver la movida del tren, decidieron abandonar la boca. De repente la noche parecía una viejecita sin dientes.
Un grupo de muelas y el líder, una muela del juicio llamada Harry el sucio decidieron secuestrar el tren y ellos entraron en la cabina donde estaba el conductor del tren. Ellos lo amenazaron con un líquido antiplaca y el hombre accedió a llevarles donde querían: al país dental, una ciudad construida dentro de un empaste.
Los dientes continuaban bailando en el tren. Los humanos estaban muy silenciosos sin bocas. Las mujeres pensaban sobre lo bueno de no tener bocas y el dinero que ahorrarían sin tener que comprar barras de labios y las inscripciones en gimnasios para perder peso pues sin boca no se podría comer todo aquello que engorda y las acompleja.
Los hombres pensaban sobre lo fácil que sería ahora dejar de fumar. Menos cáncer de pulmón. Sin bocas dejarían además de decir tonterías. Claro que echarían de menos el sexo oral. El que lo haya disfrutado. Tampoco eran tantos…
Ellos no estaban preocupados pero yo sí. Una muela se paró frente a mí mirándome de una manera especial. Ella me arrebató el pañuelo con el que protegía mi boca y ésta escapó, la muy ingrata. Yo estaba furiosa y eché a correr corredor arriba tras de ella. Pero ella reía mucho. Yo estaba enfadada porque sin boca no podría comer sopa y la sopa me gusta mucho. Tuve que luchar denodadamente contra los dientes que me cortaban el paso y me atacaban con mordisquitos.
Un canino me ató con seda dental y y no pude hacer nada mas. De repente me di cuenta de que todos bailaban pero eran tan patosos bailando que era lamentable. Yo, muy dulcemente intenté fingir bailar también y ellos al verme aceptaron.
Bueno, debo decir que soy buena bailando desde pequeñita educada en escuelas de baile, así que tuve una idea. Empezamos a bailar frenéticos merengues y ellos querían imitarme, con aquel ritmo desenfrenado. Sudaban mucho. Me di cuenta de que el líder, Harry el Sucio, me miraba complacido. Se me ocurrió seducirle e invitarle a bailar conmigo. El aceptó. Mi intención era, por supuesto, rescatar los trocitos de mi boca y marcharme a casa a comer sopa.
Harry el sucio estaba muy entusiasmado bailando y le noté muy cansado con tanto ritmo. Entonces, de mi liguero saqué un pequeño bote de caramelo líquido, con el que amenacé al líder. Todo el mundo se quedó paralizado esperando acontecimientos. Yo dije, muy segura de mí misma:
-Volvamos a casa, papito!- A Harry le molestaba terriblemente que lo llamaran así. Eso lo puso rojo de ira. Sin embargo, cuando estuve segura de mi control, Harry el sucio, sacó de su bolsillo un dentífrico con flúor y me amenazó del mismo modo. Bien...mi gloria se pasó, como si fuera el arroz que a veces hago. O el arroz que he comido en Egipto. O el de Turquía…(ya sé que no viene al caso hablar del arroz pero así hago publicidad de mis viajes. Aunque no sirva de mucho…Bueno, lo escrito, escrito queda. )
Como castigo fui obligada a ser la profesora de baile durante el camino que nos restaba hasta llegar a su tierra prometida. Menudo tostón. Era realmente traumático porque aquellos dientes no tenían el menor sentido del ritmo...pero soy una buena perdedora y acepté. Sabía que después de aquella experiencia necesitaría un buen psicoanalista durante un largo tiempo, pero estábamos en guerra.
Al llegar a aquel dichoso país, a todos (humanos, muelas, lenguas y demás...) nos sentaron en especiales sillones de dentistas, de esos que suelen dar pánico. Con cada sillón iba incorporado un dentista. Así que cada uno tenía su particular doctor.
Todos los humanos estaban nerviosos pero yo estaba tranquila. No podían hacerme nada si no tenía boca. Pero noté cómo se acercaba un dentista, era el dentista líder, por lo visto. Me quedé boquiabierta. Era guapísimo. Una mezcla entre Sacha Distel y George Clooney. Pude ver su nombre en su bata blanco impecable detergente de anuncio. No necesitaba la prueba del algodón. Se llamaba “ J.J”.
Pero ...¡y yo con estos pelos! Lo más rápida que pude saqué de mi liguero (yo lo llevo todo en mi liguero, especialmente cuando soy secuestrada)mi lápiz de labios y me pinté una boca en mi cara. El guapo doctor me miró pero se dio cuenta de mi burdo truco. Para ser sincera soy un desastre como pintora. El empezó a hablarme acerca del incidente en el tren con Harry el Sucio. Intentar seducir a una muela líder y la mentira que eso conlleva está muy penado en este lugar. Yo quería decir algo, pero no podía, cosa que me ponía de los nervios. El doctor lo notó y me dio una libreta para anotar lo que quería decir.
-Serás menos peligrosa si no hablas....-Dijo tan dulce.
-Caray, eso mismo dice mi padre a veces!...(hubiera dicho si hubiera tenido boca...pero sólo pude pensarlo.)
-La principal idea de este secuestro es arreglar cada desatino en los humanos y después podrán elegir entre quedarse aquí o volver a vuestro hogar. Pero tú tienes la peor parte porque has hecho lo peor que se puede hacer aquí: mentir. Esto esta muy castigado y serás condenada a ser la profesora de baile para cada uno. Pero empezarás por la familia real...- Cuando acabó yo asentí porque estaba fascinada. Un par de alicates de dentista y un torno me escoltaron hasta el palacio. El doctor me dijo adiós.
Durante un tiempo fui la profesora real de baile Fui adquiriendo más y más fama hasta conseguir un programa de baile en televisión. Y llegué a fundar el primer grupo nacional de baile. Pero cada noche pensaba en mi doctor favorito del que me había enamorado, o algo así.
Un día, mientras trataba de ensañar a bailar tango a la princesa, una bella premolar, alguien dijo que el novio de la princesa estaba allí. El entró en la habitación. Palidecí. Era el doctor “J.J”. La princesa, muy orgullosa me lo presentó:
-Este es mi prometido: ¡el futuro rey!- Yo me sentía celosa y abatida. Pero lo acepté.
Una noche cuando todos dormían alguien llamó a mi puerta. “J.J” estaba allí con un pequeño paquete en la mano. Me lo ofreció y lo abrí. ¡Era mi boca! El mismo me la enroscó a mi cara. Después de ponerla, muy dulcemente se acercó y me besó. Yo, muy sorprendida le dije:
-Pero eres el novio de la princesa...
-Lo sé. Pero no estoy interesado en ella. Ser su prometido es sólo una razón política. La verdad es que quedé impresionado por ti desde la primera vez que te vi. Pero mañana me casaré con la princesa.
-¿Mañana?
-Sí. La familia real y el gobierno están obsesionados con el baile y han descuidado mucho la política. Tenemos el 150% de inflación, desempleo, empachos...Las caries tienen el poder militar, son los soldados. Están adquiriendo cada vez más poder. Un par de espías, dos lindas espátulas, me dijeron que las caries están planeando o un golpe de estado y fundar un gobierno militar basado en recibir inmigrantes ilegales como gominolas, conguitos, chicles con azúcar, caramelos de todo tipo, regaliz, chuchis a diestro y siniestro...Prefiero no pensar en ello... se me ponen los dientes de punta... Esto será un caos. Así, espero que comprendas mis razones. Pero mi corazón está a tu lado...-
Cuando acabamos nuestro encuentro comprendí que yo tenía un rol importante en esta historia. Un coronel carie, me pidió que me casara con él. Yo no estaba interesada pero cuando me preguntó yo no tenía boca y no dije "no". Bien, en este país cuando uno no dice nada es lo mismo que decir "sí". El estaba muy orgulloso de convertirme en la madre de sus hijos y mejorar la raza. Era muy dulce tratando de conquistarme. Cada noche me dejaba chuchis debajo de mi almohada. Tuve que permitir, por supuesto en una manera decente, cierto contacto físico con él. Le gustaba mucho enredarse con mi pelo y descender por mis hombros saltando hasta mis rodillas. El era amable y a veces me daba mordisquitos en el cuello.
Supe que era un líder de la revolución y que estaría en cabeza en lo que al golpe de estado se refiere. Pero él era siempre muy discreto en cuanto al trabajo. “J.J” me pidió que le sonsacara información.
-Pero ¿cómo?
-Para las caries es irresistible beber azúcar y caramelo en un especial cocktail...Quizás eso te ayudará.
Lo hice durante la noche y cuando mi futuro esposo estaba totalmente beodo, (o sea, trompa) bailando lambada con mi tobillo, poco a poco él me dijo que querían empezar la revolución mañana mismito justo para aguar la fiesta real. Los soldados caries serían ayudados por los inmigrantes ilegales escondidos detrás de cada sombra y que ellos darían más y más azúcar a todo el mundo para que poco a poco se hicieran histéricamente azúcardependientes y chuchisadictos.
Así que cuando mi prometido se hubo dormido yo le di el soplo a “J.J”.
Al día siguiente todos estaban muy felices con la boda llena de lujo y fama.
Un grupo de dentistas (de incógnito, o sea, sin batas blancas ni cepillos de dientes en las manos porque de lo contrario darían el cante que te pasas...) descubrieron el plan y lo desmadejaron sin mostrar a nadie ningún tipo de violencia, evitando así la posible guerra civil.
“J.J” se casó con la princesa quienes pronto tuvieron hijitos: un par de endodoncias y ortodoncias.
Yo continúo con mi programa de televisión y mi grupo nacional de danza. Formo parte de la alta sociedad ya que soy la amante secreta del rey. De cuando en cuando vuelvo a casa por navidad...pero regreso a mi nuevo hogar en capital city dental donde encontré el verdadero amor y está mi vida llena de éxito.

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