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viernes, 7 de mayo de 2010

FRANCIA: ¿Quiere usted ser presidente?

¿Quiere usted ser presidente?


La debilidad de Nicolas Sarkozy puede reconocerse en la proliferación de figuras políticas que están dispuestas a sustituirlo. No sólo en la izquierda, donde los líderes socialistas se han avenido a firmar una suerte de tregua armada. También en la derecha, más o menos como si pretendiera materializarse y hasta urgirse el punto de vista empático de Carla Bruni: "Espero que mi marido no se presente".

La primera dama habla en clave doméstica y antepone la salud del jefe del Estado, aunque la verdadera debilidad de Sarkozy está en el orden político. De otro modo no rechazaría su candidatura el 65% de los franceses, ni hubiera surgido la indisciplina en su propio partido (UMP), ni se habrían lanzado tantos espontáneos al ruedo para decapitarlo.Dominique de Villepin, por ejemplo, ya ha anunciado que se presentará a los comicios de 2012 desde una nueva plataforma conservadora. Se trata de evocar la tradición de las guerras fratricidas de la derecha -Chirac contra Giscard, Balladour contra Chirac- y de cobrarse el encarnizamiento de Sarkozy en los tribunales -caso Clearstream-, aunque las expectativas del delfín de Chirac favorecen, sobre todo, a los barones de la familia socialista.
Porque se ha abierto una brecha a estribor. La prueba está en que otro ilustre chiraquista y ex primer ministro, Alain Juppé, también ha confesado las pretensiones de tutear el Elíseo en las presidenciales. Especialmente si Nicolas Sarkozy decidiera renunciar a la batalla.
Cuesta trabajo creerse semejante hipótesis. Entre otras razones porque el programa reformista del actual presidente y sus ambiciones personales responden al horizonte de una década. "Nicolas Sarkozy no sólo está seguro de presentarse. También lo está de ganar", nos confiaba un allegado al jefe del Estado a cambio del anonimato.El varapalo del UMP en las últimas regionales no puede extrapolarse a una realidad nacional, pero es sintomático de la cohesión de la izquierda y de la pujanza que podría suponer un pacto entre los socialistas y los verdes en el tobogán de los comicios presidenciales.El problema consiste en ponerse de acuerdo respecto a la identidad y la idoneidad del antagonista de Sarkozy. Más aún cuando la numerosísima lista de candidatos sobrentiende la inminencia y la beligerancia de una imprevisible pelea de gallos.El primero en salir del burladero ha sido Manuel Valls, alcalde de Evry de origen español. Tiene experiencia política en una ciudad difícil y representa la ambición de alas nuevas generaciones, pero sus pretensiones tienen que sobreponerse a un peligroso triunvirato.
Martine Aubry, primera secretaria del Partido Socialista, se considera legitimada porque ha sido ella la arquitecta de la victoria en las regionales. También ha triunfado Ségolèn Royal en su circunscripción (Poiteau-Charentes), aunque los simpatizantes de la izquierda consideran que Dominique Strauss-Kahn responde mejor que nadie al desafío en la cumbre. Le ha beneficiado su exilio en el Fondo Monetario Internacional. Tanto porque ha sido un cancerbero reputado de la crisis económica como porque las responsabilidades en ultramar le han prevenido del desgaste y de las conspiraciones nacionales.
Ya ha anunciado que se presenta, aunque no es la única sorpresa de los comicios. También se vislumbra la candidatura de Le Pen. Y no Jean Marie, que se ha retirado, sino su hija Marine, a quien el congreso del Frente Nacional previsto en enero podría coronar como legítima heredera del proyecto patriótico.
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/05/07/internacional/1273233753.html

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