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domingo, 9 de mayo de 2010

El historial clínico del Rey, un asunto de Estado

El historial clínico del Rey, un asunto de Estado



Del historial clínico de Don Juan Carlos, poco trasciende. Es más, la salud del monarca se mantiene como un gran secreto y no hay legislación alguna que obligue a informar de la salud del Jefe de Estado. Sólo se hacen comunicados en caso de que los problemas físicos provoquen cambios en la agenda o se trate de una enfermedad grave.
Sin embargo, sí se difunden los resultados de los chequeos anuales a los que se somete el Rey. Este año, la revisión tuvo resultados "plenamente satisfactorios" y los médicos no encontraron "alteraciones dignas de mención" respecto a los resultados de 2009.
Estas revisiones implican un completo y minucioso estudio "por diferentes especialistas del aparato cardio-circulatorio, aparato digestivo, aparato respiratorio, sistema neurológico, génito-urinario, locomotor y órganos de los sentidos, efectuándose las pruebas correspondientes a cada uno de ellos", informaba la propia Casa Real.
El cargo de Jefe de Estado y cabeza de la Casa Real le implica al Rey tener detrás de él un gran grupo de los mejores especialistas que se encargan de vigilar que la salud del monarca sea la mejor. Además, durante 24 horas cualquier mínimo repunte en la salud del monarca que pueda provocar el más mínimo problema.
Los achaques del Rey
Recientemente, se supo que el Rey utilizaba audífonos en ambos oídos "desde hace bastante tiempo" ya que "se consideró que era necesario". El monarca se ha sometido a una revisión anual de audiometría para controlar el estado de sus oídos.
El doctor Pedro Gargantilla, autor de 'Las enfermedades de los Borbones', advertía que se sabe que "predominan los problemas traumatológicos" del Rey, que incluso hizo que casi se tuviera que casar con el cabestrillo, "ya que días antes (del enlace) tuvo un problema en el brazo izquierdo" como consecuencia de una caída sufrida en Atenas.
Casi todos los percances sufridos por el Rey han ocurrido durante la práctica de sus deportes favoritos, como el esquí, el tenis, la caza o la vela.
Muchos de sus percances han tenido lugar mientras realizaba sus deportes favoritos. En 1981, después de haber jugado un partido de squash con Manolo Santana, un golpe contra una puerta de cristal provocó a don Juan Carlos heridas en el tórax, muslo, antebrazo izquierdo, ambas manos y nariz. Estuvo un mes con el brazo escayolado.
Además, en 1983 sufrió un accidente en la pelvis mientras practicaba en Suiza uno de sus deportes favoritos, el esquí, que primero le tuvo un mes en la cama y después le llevó a pasar por el quirófano en diversas ocasiones. Esta fractura le conllevó al monarca una serie de molestias en el sistema urogenital, que fueron atajadas mediante una operación en 1985.
También entre los accidentes sufridos mientras esquiaba, sufrió uno en diciembre de 1991, provocado por un choque con otro esquiador en Baqueira Beret, que le llevó al quirófano y a tener que utilizar muletas hasta abril.
Cuatro años después, en 1995, una caída en la nieve en Candanchú hizo que tuvieran que escayolarle el brazo derecho. Ese mismo año tuvo ciertas dificultades en el oído izquierdo, de modo que le practicaron pruebas de audimetría.
Por otra parte, sufrió un golpe en un ojo durante una cacería en Suecia.
La infancia del Rey no fue problemática en cuanto a temas de salud. Sufrió una otitis en un colegio suizo que le llevó a los quirófanos para que fuera sometido a una intervención quirúrgica otorrinolaringológica. De adolescente, mientras estaba en la Academia militar de Zaragoza, padeció una hepatitis por la que tuvo que ser hospitalizado durante seis días.
La barba del Rey también se debe a motivos de salud: en 1977, le apareció un brote de herpes en la cara, una infección crónica de origen viral que puede provocar erupciones cutáneas.
En 1997, mientras navegaba en el yate Fortuna, otra de sus grandes aficiones, sufrió un golpe que le provocó dolores en la espalda.Además en 2001 tuvo que pasar por el quirófano para eliminar unas varices en su pierna derecha.
Los rumores en cuanto a la salud del monarca son constantesHay rumores, además, que señalan que don Juan Carlos padece un "posible trastorno prostático", aunque nunca ha habido una notificación oficial por parte de la Casa Real.
Otro rumor ampliamente extendido fue que el Rey padecía hemofilia. El doctor Gil Vernet, ya jubilado, que durante 17 años fue el encargado de la salud del monarca, desmintió categóricamente esta enfermedad. "Es una más de las leyendas que han circulado y que no tienen ningún viso de verdad".
El historial perdido
En 2004, el doctor Gil-Vernet denunciaba que había desaparecido el expediente médico del rey Juan Carlos de su propia consulta privada en un edificio anexo a la clínica Sant Josep de Barcelona.El doctor del Rey durante 17 años denunció que se había robado el historial. La Casa Real lo desmintióUn día, cuando quiso acceder a su despacho, contaba el propio Gil-Vernet, se encontró el acceso cerrado con cadena y la fachada llena de pintadas amenazantes. Cuando logró entrar, acompañado de guardia urbana y en presencia de un notario, fue cuando advirtió que faltaba el historial clínico del Rey.
El doctor acudió al juzgado número 14 de Barcelona a denunciarlo, aunque en esta denuncia no constaba que faltasen los informes clínicos.
La Casa Real desmintió la sustracción de estos documentos y aseguraba que "todo lo referido a este tipo de documentos, tanto del Rey como del resto de la Familia Real, está bajo control del servicio médico de la Casa y de su titular, Avelino Barros".
Gil-Vernet, que mantuvo una estrecha relación con el monarca e incluso llegaron a ir de cacería juntos, negaba lo que la Casa Real había desmentido. "A partir de 1996, A partir de 1996 entregamos copias de los historiales médicos del Rey a La Zarzuela. Pero todos los realizados anteriormente, desde 1986 hasta 1996, los tenía yo en mi poder, en la consulta".
La relación de don Juan Carlos con el que fue su médico personal se ha enfriado con el tiempo. Todavía es una incógnita qué fue de aquellos documentos y si fueron robados o efectivamente quedaron en poder de la Casa Real.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/05/08/espana/1273310841.html

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