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lunes, 24 de noviembre de 2014

Cómo entró Nicolás en la recepción de la proclamación del rey Felipe VI

Cómo entró Nicolás en la recepción de la proclamación del rey Felipe VI

Nunca recibió la invitación personalizada, entró como acompañante de una empresaria

El sábado y el domingo, Francisco Nicolás afirmaba con rotundidad en su ronda de entrevistas que él no se coló a la recepción en el Palacio Real con motivo de la proclamación del rey Felipe VI y enseñaba un correo electrónico para demostrar que estaba invitado. ¿Verdad o mentira? Mentira o verdad a medias.
Las invitaciones para la recepción en el Palacio Real se enviaron por correo electrónico porque no había tiempo suficiente para que llegaran impresas a los más de 2.500 invitados. Pero en el correo electrónico figuraba escaneada la invitación física personalizada, para él o la invitada y su acompañante. Nicolás nunca recibió esa invitación personalizada, sino que entró a la recepción como acompañante de la empresaria Catalina Hoffman (maniobró con su caradura habitual para conseguirlo), que aparece en la foto saludando antes que él a los Reyes. Es verdad que no se coló, pero es mentira que estuviera invitado expresamente.
Mentiras y medias verdades son la especialidad de un caradura. Cuando dice que medió entre la Casa del Rey y Manos Limpias para ayudar a solucionar la imputación de la Infanta Cristina en el caso Noós, se le olvida explicar el método de trabajo que utilizaba en todas sus correrías como mediador. Acudía a una parte diciendo que la otra quería negociar y viceversa. Iba de Carlos García Revenga, secretario de las Infantas, a Miguel Bernad Remón, de Manos Limpias, vendiendo fantasías. Lo que pasa es que, en este caso, no solo no consiguió nada en limpio, sino que además se las tuvo que ver con los abogados de Manos Limpias, que no descartan denunciarle. Y, por parte de la Casa del Rey ya han desmentido rotundamente que ese señor haya hecho trabajo alguno para ellos.
Lo mismo sucede cuando asegura que ha hablado por teléfono con el rey Juan Carlos o con Alfonso Sanz Portolés, el jefe de su secretaría. Nicolás consiguió el teléfono privado del Rey y le llamó. Don Juan Carlos cogió el teléfono y él le dijo quién era y que quería tener una audiencia privada con él, a lo que el Rey contestó educadamente que le llamarían de su secretaría. Y así fue. Alfonso Sanz Portolés le llamó para ver qué quería y le dijo que hiciera una petición formal por carta para la audiencia solicitada. Ahí acabó la relación, porque Nicolás nunca envió esa carta ni nadie en La Zarzuela volvió a cogerle el teléfono.
Nicolás ha dicho este fin de semana que las mentiras tienen las patas cortas. El sistema de lanzar amenazas con medias verdades nunca funciona. Y menos en un juzgado.


 http://politica.elpais.com/politica/2014/11/23/actualidad/1416775643_833510.html/

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