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viernes, 2 de noviembre de 2012

La policía concluye tras ver los vídeos que se colaron cientos de personas sin entrada

La policía concluye tras ver los vídeos que se colaron cientos de personas sin entrada
 


Los investigadores de la tragedia de la macrofiesta en el Madrid Arena, en la que murieron la madrugada del miércoles al jueves tres jóvenes y otras dos siguen ingresadas en estado crítico, apuntan como causa de la estampida en la que perecieron asfixiadas y aplastadas a un cúmulo de tres factores que concurrieron de forma letal en el mismo momento: dos grandes movimientos de personas hacia fuera y hacia centro que confluyeron en el pasillo central, la entrada sin control de cientos de jóvenes y el estallido de al menos una bengala.
 Sobre las tres de la madrugada comenzaba la actuación de la gran estrella de la fiesta, el estadounidense de origen asiático Steve Aoki, uno de los superdj jóvenes mejor pagados del mundo. En ese momento, siempre según la hipótesis de la policía, dos movimientos importantes de gente coincidieron y chocaron en el mismo vomitorio: los que ya habían tenido suficiente y querían marcharse de la fiesta y los que pensaban que lo bueno estaba a punto de empezar y querían entrar en la pista central a disfrutar del electro-house de Aoki.
Desde fuera, entraron atropelladamente decenas y decenas de jóvenes que hasta ese momento habían estado de botellón en el exterior del recinto. La entrada costaba 25 euros sin derecho a consumición —tres copas salían a 10 euros—. Se saltaron los tornos y la seguridad se vio desbordada. Basándose en los testimonios recabados por la policía, las personas de la organización a las se está interrogando y las grabaciones hechas por las cámaras de seguridad y por los asistentes, la policía sostiene que muchos tenían entradas, otros las llevaban falsificadas y algunos aprovecharon el tumulto para colarse. En la tromba había también muchos menores.Todos, los que querían entrar y salir, eligieron la misma entrada a pista de las nueve que había. Chocaron entre ellos, formaron un tapón y, en medio del tumulto, un individuo, al que la Policía trata de identificar, incendió y lanzó al menos una bengala, cuya detonación asustó a los jóvenes, que empezaron a huir presas del pánico en todas direcciones al pensar que puede, incluso, tratarse de un disparo. Hay que añadir al cóctel la gran cantidad de humo y las chispas que genera la bengala en un espacio reducido.
El grupo de Delitos Violentos de la Policía Científica ha hallado en el lugar de los hechos restos de una bengala explosionada, lo que confirma la primera y principal hipótesis sobre el suceso que la policía facilitó a primera hora del día. La policía cree que, además, hubo varios petardazos.

La policía analiza a estas horas el contenido de las 90 cámaras de seguridad desplegadas en el recinto, que han grabado 15 horas cada una, lo que supone 1.350 horas en total. La persona que lanzó la bengala, en caso de que sea identificada y detenida, se enfrenta a la acusación de tres homicidios imprudentes y otros dos en grado de tentativa, unos 15 años de prisión (el homicidio imprudente está penado con entre uno y cuatro años de prisión y la tentativa con la mitad).
Sobre el aforo, la policía puntualiza que lo permitido para todo el complejo, que tiene 30.000 metros cuadrados, era 10.600 personas, que de ningún modo caben al mismo tiempo y todas juntas en la pista central. El vicealcalde de Madrid, Miguel Ángel Villanueva, sostuvo ayer que "no había exceso de aforo", detalló que se vendieron finalmente 9.650 entradas, que las "salidas de emergencia funcionaban correctamente", que Diviertt "tenía todos los permisos en regla" y que se encargaban de la seguridad 113 guardias de seguridad de dos empresas.
Documento que estima en 7.000 la previsión de asistentes a la fiesta.
Según una comunicación oficial hecha cuatro días antes por Madrid Palacios y Congresos —la empresa pública municipal propietaria del recinto, a quien se lo alquila Diviertt para hacer la fiesta—, la estimación de asistentes que tenía la promotora del evento era de 7.000 personas "aproximadamente". Esta comunicación se hizo a Delegación del Gobierno cuatro días antes del evento y sobre esas previsiones se preparó el dispositivo policial. Miguel Ángel Flores, el máximo responsable de Diviertt, prestó ayer declaración ante los agentes del Grupo V de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía, que investiga el caso.
 
“No había ningún control”
 Sara Cadenas, colombiana de 21 años, fue con 10 amigos. Dos no llevaban entrada y, aún así, no tuvieron problema para acceder al recinto. “Se colaron y nadie les dijo nada. Ni les pararon ni les pidieron entrada”, asegura esta chica. Añade que mucha gente llevaba mochilas o bolsos grandes en los que podrían haber metido “armas, petardos o lo que quisieran”. “No había ningún control”, afirma la chica, que entregó la entrada en la puerta, no se la devolvieron ni picada ni rota como suele ser habitual, y tampoco le colocaron un sello. Así que estuvo toda la noche entrando y saliendo sin control. “Era un descontrol”, reitera.Opina que había demasiada gente: “Era imposible quedarse en la pista. La gente empujaba y se peleaban". Desde arriba, vio lo que sucedía en el pasillo de la muerte: "Alguien tiró unos tubos de los que no paraba de salir humo. No se quién ni por qué, pero el caos era tan inmenso que ni siquiera había espacio en la salida al aparcamiento. La imagen de una multitud de chicos trepando por las vallas para escapar se me ha quedado grabada”.
 “Era evidente que había más gente de la que cabía”, asegura Daniel Blanco Sentis, que también asistió. Cuenta que se largó 20 minutos antes de la avalancha porque “tuvo miedo”. “El problema está en que no había ni sello, ni pulseras y tampoco dejaban que la gente se fuera. El afán de lucro es evidente”, sentencia.
 Xacobe Sanz, de 29 años, se dedica a la producción en televisión y asistió al Thriller Music Park. No recuerda bengalas ni humo en el momento de la avalancha pero si un apelotonamiento en el túnel. “No puedo decir que fuese exceso de aforo sin datos en la mano, aunque soy productor y suelo estimar aforos y este era muy elevado, más de 10.000 personas seguro”, dice. Añade que los vigilantes se quedaron con su entrada en la puerta nada más entrar y no le dieron nada que probara que ya había entrado.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/11/02/madrid/1351846964_095308.html

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