Técnicas orientales de extorsión
'El Furor del Dragón': Bruce llega a Roma sin un duro para trabajar en el restaurante de unos compatriotas, y acaba pegándose con un montón de chinos en el callejón de atrás. Les da una paliza de muerte y salva al propietario de la mafia local, que le cobraba el impuesto revolucionario.
Es una película, sí, pero también es verdad. Así funcionan las mafias chinas. Extorsionan a sus compatriotas, y estos, a falta de Bruce Lee, pagan. O se resisten, y es peor. El gran problema con las triadas o mafias en Occidente es que las víctimas tienen miedo. No denuncian, y así los mafiosos se hacen más fuertes.
En España siempre las ha habido, pero a la Policía le costaba mucho dar con ellos. A menudo les asesta pequeños golpes, pero ahora se ha estrenado en su primera operación a gran escala, la 'operación Emperador', contra estos grupos mafiosos.
¿Un dragón sin cabeza?
Alejandro Riera, periodista y autor del libro 'La mafia china: Las triadas, sociedades secretas', afirma que "las mafias chinas comenzaron a funcionar como sociedades secretas hace tiempo inmemorial. Nacen para ayudarse entre los que ellos consideran el término familia. En China dan prioridad al hermano sobre el padre y la madre, y ahí está el origen de las sociedades secretas, el hermano mayor cuida al menor, crean una red para ayudarse".
"A los traficantes de personas se les llaman cabeza de serpiente y el jefe supremo de la mafia es el cabeza de dragón"
¿A qué se dedican las triadas? Como todas los criminales organizados, tocan muchos palos: extorsiones, narcotráfico y prostitución son sus favoritos, aunque también explotan a trabajadores y promueven la inmigración ilegal. En los últimos años ya hemos asistido en España a varias operaciones contra estos delitos, aunque nunca se había tocado la parte que más duele: el dinero.
Según Riera, "a los traficantes de personas se les llaman cabeza de serpiente, y el jefe supremo de la mafia es el cabeza de dragón". Para él, Gao Ping, el supuesto cabecilla detenido en la 'operación Emperador' no es el dragón: "Este señor pertenece a un estamento alto, pero probablemtne no han descabezado al dragón. Han roto una célula muy importante pero no se llega a desmontar nunca a la banda. En España, según el FBI, hay cuatro o cinco bandas chinas".
Los mafiosos chinos son muy dados a prestar dinero en condiciones leoninas, y a cobrarlo por las buenas o por las malas. Además, no les gusta que un trabajador prospere sin ellos, y para eso cuentan con sicarios. El último caso conocido se juzgó hace unos meses en la Audiencia Provincial de Madrid. A un padre de familia, dueño de una tienda de ultramarinos, le abordaron en el portal.
Iba con su mujer y sus dos niños. Les pegaron a todos. A ella la llevaron al dormitorio, la desnudaron y le hicieron fotos. A él le metieron una pistola en la boca, le enseñaron las fotos y le dijeron que si no pagaba 100.000 euros las publicarían en la web, "para que todos los chinos supieran que lo puta que era".
Al día siguiente recibió varios anónimos. "Paga". "Recuerda las fotos", etc. El hombre se armó de valor y denunció, pero eso no es lo habitual.
Pacto de silencio
El hermetismo de la comunidad china es grande, y además, no hay tantos policías hispano/chinos, ni tantos traductores, ni confidentes...
Los mafiosos se reúnen en karaokes y discotecas clandestinas. La Policía dice que les gusta vivir muy bien cuando están de ocio, así que se meten en reservados, a los que van prostitutas. En sus mesas hay bandejas o cuencos llenos de droga, y botellas para todos.
Sus actividades preferentes son extorsión, narcotráfico y prostitución, aunque promueven la inmigración ilegal
La droga que consumen no es la habitual. La primera que se conoció en España, sólo de consumo entre ellos, hace ya unos cinco años, es el 'kin', una mezcla infame de ketamina y otros productos cocinada en cazuelas a fuego lento, que después se esnifa. Este año se ha conocido otra, el Kai Xin Guo, que también tiene componentes químicos y se paga al triple que la cocaína.
Las peleas y ajustes de cuentas han sido comunes. En la periferia de Madrid, sólo entre este año y el pasado ha habido multitud de reyertas en el karaoke El Cielo y El Mundo, en Parla, o en Las Palmeras, en Leganés. Que se sepa, ha muerto al menos un joven en esas reyertas.
La Plaza de España de Madrid, que hace años congregaba a una pequeña Chinatown, tenía el karaoke Do Re Mi, ya cerrado, donde hubo por lo menos dos homicidios a lo largo de los años y un hombre manco por culpa de una catana.
Y un caso que abrió los ojos al público, ocurrido en Alcalá de Henares, quizá muchos lo recuerden: en el año 2000, una mujer entró en el restaurante donde trabajaba y encontró a su marido, el dueño, muerto, apuñalado en el congelador. Lástima que allí no trabajara Bruce Lee.
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/20/madrid/1350715069.html
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