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lunes, 8 de octubre de 2012

La población afgana, en situación límite por la guerra y la carestía económica

La población afgana, en situación límite por la guerra y la carestía económica 

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que trabaja en Afganistán desde el año 1979 y es una de las instituciones con más experiencia en el país asiático, ha alertado este lunes de que la población afgana ha llegado a una situación límite debido a la guerra y la carestía económica.
 En concreto, Reto Stocker, responsable del CICR en Afganistán durante los últimos siete años y una de las personas más respetadas internacionalmente por su gran conocimiento sobre el país, ha destacado que buena parte de la población no tiene acceso a asistencia médica, porque los servicios sanitarios también son atacados. Se han convertido en blanco.
 "Algunas cosas deberían ser intocables y poner en peligro la asistencia sanitaria tendría que ser una de ellas. La asistencia sanitaria debe ser accesible para todo el que la necesite y prestarse de manera imparcial y con criterios exclusivamente médicos", ha declarado Stocker a través de un comunicado, refiriéndose de forma implícita a épocas pasadas. El CICR ha trabajado en Afganistán en los periodos más crueles de la guerra en la década de los 90 y durante el régimen talibán. Sin embargo, su personal nunca fue atacado ni se convirtió en objetivo. Ahora parece que nadie respeta a nadie.
 Stocker acaba de dejar su cargo de delegado del CICR en Afganistán, después de siete años al frente de la institución en el país asiático."Dejo este país con una profunda preocupación. Desde que llegué aquí en 2005, los grupos armados locales han proliferado y la población civil se ha visto atrapada en múltiples líneas de frente", afirmó el responsable humanitario, tirando por tierra los discursos oficiales de la OTAN y la mayoría de países con tropas internacionales en Afganistán, que aseguran que la seguridad ha mejorado y que el país asiático está preparado para la transición, o sea para la retirada de las fuerzas extranjeras y para que el Gobierno afgano tome las riendas del país.
 El responsable del CICR no fue totalmente catastrofista. También hizo una lectura positiva de algunos aspectos. Por ejemplo, reconoció el gran cambio que ha habido en la sociedad civil y los medios de comunicación afganos. El número de asociaciones humanitarias, de defensa de derechos humanos y de la mujer, y el de canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones impresas se ha multiplicado en la última década. Y según Stocker, ahora se atreven más a denunciar la gravedad de la situación.
 Stocker ha planteado sus preocupaciones a las diferentes partes del conflicto. "Se han mostrado más dispuestas a escucharnos y a seguir algunas de nuestras recomendaciones en relación con la conducción de las hostilidades y con la detención", indicó.
 El CICR se encarga en Afganistán de ofrecer asistencia médica de forma incondicional a cualquier persona herida por la guerra, y visita y vela por las condiciones de detención de los presos en las cárceles afganas y los centros de detención de las tropas internacionales, como la cárcel de Bagram, conocida como el Guantánamo de Afganistán. El CICR siempre se caracteriza por su neutralidad y por evitar realizar denuncias públicas, con lo que las palabras de alerta del de su hasta ahora delegado en Afganistán adquieren aún más relevancia.
 La operación humanitaria que el CICR lleva a cabo en Afganistán es una de las mayores del mundo, con unos 73 millones de euros de presupuesto para el 2012.

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/08/internacional/1349707502.html

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