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viernes, 12 de octubre de 2012

Fiesta Nacional, sin pitidos ni abucheos

Fiesta Nacional, sin pitidos ni abucheos

Por primera vez en los últimos ocho años, no se han oído ni pitidos ni abucheos en el desfile de la Fiesta Nacional, aunque la llegada del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tampoco ha provocado aplausos.
 Sí los ha habido, en cambio, para los Reyes y los Príncies de Asturias. Su llegada a la Plaza de Neptuno de Madrid ha dado inicio a unos actos que este año han estado marcados por la austeridad y que se han desarrollando en un ambiente más tranquilo que años anteriores, cuando los silbidos contra el Gobierno se habían convertido en tradicionales.
 Don Juan Carlos y Doña Sofía han presidido la parada militar acompañados por los Príncipes en la tribuna principal de autoridades. Llamativa ha sido la ausencia en esa tribuna de la Infanta Elena, que ha seguido el desfile desde la tribuna de autoridades políticas, sentada junto al líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba.
 Al acabar el desfile, que ha durado una hora, la Infanta ha sido la primera en abandonar la tribuna de autoridades para reunirse rápidamente con la Princesa de Asturias y con la Reina y dirigirse al Palacio Real.
 Nada más llegar, el Rey, acompañado por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante Fernando García Sánchez, y seguido de cerca por el presidente del Gobierno, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, la Reina y los Príncipes, ha pasado revista a la formación antes de dirigirse a la tribuna desde donde preside la parada.
 El Rey -con su uniforme de capitán general del Ejército de Tierra- ha hecho todo el recorrido a pie, sin la ayuda del bastón que había utilizado hasta ahora en actos similares, y ha subido a la tribuna por una rampa que facilitaba el acceso. El año pasado, el monarca pasó revista a las tropas en un vehículo ligero, ya que se encontraba recuperándose de una intervención quirúrgica.
 La bandera, portada a pie
 Los actos han comenzado con un homenaje a la bandera que este año no ha llegado desde el aire a manos de un especialista de la Patrulla Acrobática del Ejército del Aire, una medida más para ahorrar en los gastos del desfile.
 Después se ha desarrollado el homenaje a los caídos. Este año las Fuerzas Armadas no han tenido que lamentar ningún fallecido en operaciones en el exterior, el último incidente mortal tuvo lugar en noviembre de 2011 en Afganistán, cuando murió el sargento primero Joaquín Moya Espejo. Sí se rendirá homenaje, en otros, al cabo primero Alberto Guisado, el primer efectivo de la Unidad Militar de Emergencias que ha muerto en labores de extinción de incendios.
 Inmediatamente después ha comenzado el desfile, que este año no ha contado con carros de combate ni aviones. Los 2.600 militares que participan en la parada lo harán a pie, a excepción de la unidad motorizada de la Guardia Real y los reservistas y veteranos, que lo han hecho en vehículos ligeros 'Aníbal'.
 A los actos han asistidos todos los ministros del Gobierno, a excepción de Luis de Guindos, que se encuentra en Tokio.
 Entre otras autoridades, están también el presidente del Congreso, Jesús Posada; la defensora del Pueblo, Soledad Becerril, y el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba.

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/12/espana/1350033499.html

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