El narcotráfico tiene cada vez menos peso en la economía colombiana
La economía sumergida del narcotráfico pesa cada vez menos en el Producto Interno Bruto colombiano. Si en el año 2000 equivalía el 1,7%, el año pasado solo fue del 0,3%, según datos del Dane (Dirección Nacional de Estadística). En los últimos tres años, la reducción de los negocios relacionados con las drogas ha sido del 16%.
Varios factores contribuyeron a su caída. Las exportaciones de cocaína, heroína o marihuana disminuyeron un 0,2% en 2011, una cifra que no resulta muy positiva teniendo en cuenta que en 2010 se habían desplomado un 15’7%. Para desgracia de los ciudadanos que viven en Colombia, los menores envíos al extranjero se compensaron con el crecimiento del consumo en el país, un 1% el año pasado.
También la acción de las autoridades fue determinante. En 2011, "de las 432 toneladas producidas fueron incautadas 146 toneladas debido a la acción de la Fuerza Pública", afirma el Dane. A ellos le suman la subida de los precios de los productos químicos y la gasolina que necesitan los mafiosos para procesar las hojas de coca hasta convertirla en polvo blanco, así como los fertilizantes y fumigantes que emplean los campesinos en los sembrados.
Como ha constatado ELMUNDO.es sobre el terreno, en áreas cocaleras, ese encarecimiento ha provocado que muchos de los pequeños cultivadores le apliquen a sus matas menos químicos a costa de disminuir la rentabilidad de sus parcelas. Así mismo, juega en contra de los números globales la menor productividad que arrojan los sembrados porque son más pequeños y dispersos a fin de esconderlos de las avionetas que fumigan desde el aire para destruirlos. El Dane calcula que todo ello produjo una caída del rendimiento de la coca por hectárea de un punto, al pasar de un 5’7% al 4’6%.
Colombia, además, ya no está tan solo en el planeta en lo relativo a la producción de hojas de coca. Ahora Perú y Bolivia le siguen muy cerca. El campo colombiano tenía en el primer año del siglo un total de 163.000 hectáreas sembradas de coca y en el 2011 sólo fueron 64.000, según el censo del Simci (Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos). Y también hay que tener en cuenta el auge de los poderosos cárteles mejicanos que han acaparado buena parte del negocio.
El Dane aclara que su informe "se limita a la parte productiva cuantificable, con información verificable". Por tanto, no tiene en cuenta "ni la comercialización ni los flujos de capital asociados a dichas actividades". Si lo sumaran, elevaría su importancia en el PIB.
http://www.elmundo.es/america/2012/10/01/colombia/1349104429.html
También la acción de las autoridades fue determinante. En 2011, "de las 432 toneladas producidas fueron incautadas 146 toneladas debido a la acción de la Fuerza Pública", afirma el Dane. A ellos le suman la subida de los precios de los productos químicos y la gasolina que necesitan los mafiosos para procesar las hojas de coca hasta convertirla en polvo blanco, así como los fertilizantes y fumigantes que emplean los campesinos en los sembrados.
Como ha constatado ELMUNDO.es sobre el terreno, en áreas cocaleras, ese encarecimiento ha provocado que muchos de los pequeños cultivadores le apliquen a sus matas menos químicos a costa de disminuir la rentabilidad de sus parcelas. Así mismo, juega en contra de los números globales la menor productividad que arrojan los sembrados porque son más pequeños y dispersos a fin de esconderlos de las avionetas que fumigan desde el aire para destruirlos. El Dane calcula que todo ello produjo una caída del rendimiento de la coca por hectárea de un punto, al pasar de un 5’7% al 4’6%.
Colombia, además, ya no está tan solo en el planeta en lo relativo a la producción de hojas de coca. Ahora Perú y Bolivia le siguen muy cerca. El campo colombiano tenía en el primer año del siglo un total de 163.000 hectáreas sembradas de coca y en el 2011 sólo fueron 64.000, según el censo del Simci (Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos). Y también hay que tener en cuenta el auge de los poderosos cárteles mejicanos que han acaparado buena parte del negocio.
El Dane aclara que su informe "se limita a la parte productiva cuantificable, con información verificable". Por tanto, no tiene en cuenta "ni la comercialización ni los flujos de capital asociados a dichas actividades". Si lo sumaran, elevaría su importancia en el PIB.
http://www.elmundo.es/america/2012/10/01/colombia/1349104429.html
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