38 madres de emigrantes recorren México buscando a sus hijos desaparecidos
El día que se enteró que su hijo de 17 años había dejado Honduras para irse a Chicago, Clementina Murcia se sentó a esperar la llamada que dijera "mamá, llegué. Ya estoy del otro lado". Era cuestión de días o de semanas. Sin embargo 25 años después, el teléfono sigue sin sonar en San Pedro Sula.
Murcia, de 68 años, busca a su hijo mayor, Jorge Orlando Fúnez, quien partió en 1987. En estos años siguió su pista por donde pudo hasta que alguien le dijo que un muchacho parecido a su hijo había muerto en una estación de tren de Guadalajara (Jalisco). "Como no me llevaron el cuerpo ni nada, decidí buscarlo", explica.
De todas las categorías de víctimas que deja la guerra ‘entre y contra’ el narco que se vive en México, la de migrante, centroamericano y desaparecido es la última de la cadena depredadora. "Es la herida permanente la creencia de que puede aparecer en cualquier momento". Lo dicen las madres y lo dicen las cifras oficiales, que no dicen nada.
Y en las que nunca están incluidos los desaparecidos. También la burocracia "que niega la posibilidad de acceder a una pensión a una ‘no viuda’, o de heredar a sus hijos ‘no huérfanos’ lo poco que dejaron" explica a ELMUNDO.es, Marta Soler coordinadora del Movimiento Migrante Mesoamericano, que organiza estas campañas.
A lomos de ‘La Bestia’ (el tren que recorre de sur a norte el país con miles de migrantes en su techo), en una fosa común, asaltados por el camino, extraviados o ejecutados por el ‘narco’ o la policía, se estima que un total de 70.000 personas han desaparecido desde 2006.
La voz de miles de mujeres
Por tercera vez 38 mujeres de El Salvador, Nicaragua, Honduras y Guatemala recorre 4.800 kilómetros para sensibilizar sobre su situación a quien les quiera escuchar: Autoridades, policías, sociedad civil, Congreso... Son la voz de miles de madres que buscan a sus hijos desaparecidos en su tránsito por México cuando trataban de alcanzar el sueño americano.
La organización considera que unos 70.000 migrantes centroamericanos han desaparecido en los últimos seis años, pero sólo 1.200 están debidamente documentadas con fotografías, actas de nacimiento y datos que permitan mantener abierta una investigación.
De cientos de ellos sólo se tuvo noticia cuando su cuerpo apareció en periódicos y noticieros victima de alguna de las matanzas más salvajes de los últimos años. Por ejemplo los 72 centroamericanos masacrados y enterrados en San Fernando (Tamaulipas). O los casi 200 cadáveres encontrados en fosas clandestinas seis meses después.
"La caravana tiene el objetivo de presionar a los gobiernos a que modifiquen sus políticas de inmigración", dice Martha Soler. Paralelamente trata sensibilizar a la gente para que "en lugar de piedras les tire agua cuando los vean pasar" señala.
El tercer objetivo de la caravana es el de ayudar a las madres a encontrar a algunos de los hijos que se quedaron en el camino. Y hoy es día de suerte. Este lunes se rencontrará Teodora Ñaméndiz y su hijo después de 32 años sin verse.
"Pensé que estas cosas pasaban sólo en las novelas" dijo Francisco Cordero nada más enterarse de que su madre lo había localizado gracias al 'movimiento mesoamericano de madres'.
Cartas para un reencuentro
Con casi 80 años, su madre, se unió a la caravana desde Nicaragua con la esperanza de saber algo de su hijo y lo encontró este viernes en Veracruz, uno de los estados más violentos del país contra los migrantes pero ruta de paso habitual.
Sólo tenía una carta escrita en 1984 desde una dirección desfasada. Pero siguiendo la pista lograron encontrarlo y este lunes podrán volver a verse en Tierra Blanca (Veracruz), nos revela Rubén Figueroa, miembro de la coordinadora.
"Cuando llegué, les mandaba cartas, me las respondía, pero después comencé a tomar y tomar, y lo perdí, cuando quise retomar las cartas, creo que mi familia se cambió de domicilio, y me las rebotaban" explicó emocionado este hijo que hoy tiene casi 50 años.
"Antes los problemas tenían que verlas leyes mexicanas que cohíben a los indocumentados. O con problemas para comunicarse, con teléfonos que ya no existen, o cambios de domicilio. Pero en los últimos seis años las posibilidades de rencuentro entre madres e hijos son menores por la violencia y la guerra contra el narcotráfico" explica Rubén, emigrante ilegal en Estados Unidos durante muchos años.
Sin embargo miles de madres han vuelto a recuperar la esperanza. La ruta de este año, que llegó este fin de semana al Distrito Federal y termina el 3 de noviembre en Tapachula (Chiapas), logró reunir a cinco familias.
http://www.elmundo.es/america/2012/10/28/mexico/1351380126.html
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