El Parlamento yemení da luz verde a la inmunidad para el presidente Saleh
El Parlamento yemení aprobó este sábado por unanimidad la controvertida ley que concederá inmunidad absoluta al actual presidente Ali Abdula Saleh, acusado de la brutal represión que se ha abatido sobre los opositores que lideran desde inicios del año pasado una revuelta popular que guarda enormes paralelismos con las de Egipto o Siria.
La normativa concede una protección parcial también a los asesores del mandatario, entre los que se cuentan familiares como su hijo Ahmed o sus sobrinos Yahia y Ammar Mohamed, jefes de las principales unidades militares que apoyan al todavía jefe de Estado. La Cámara legislativa refrendó asimismo que el vicepresidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, sea el único candidato de consenso en las elecciones presidenciales del 21 de febrero que deberían marcar el final de la 'era Saleh'.
La decisión forma parte del pacto que auspició el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) y que Saleh aceptó en noviembre con el objetivo de resolver la crisis que ha mantenido al país al borde de la guerra civil. Sin embargo, la amnistía 'de facto' que se otorga a un personaje que ha dominado la escena política local desde 1978 ha generado una auténtica conmoción entre cientos de miles de oponentes, dividiendo al propio movimiento revolucionario.
Organizaciones pro derechos humanos como Amnistía Internacional habían descalificado la exoneración legal tachándola de "bofetada en la cara de la justicia" y hasta Navi Pillay, la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, dijo que la propuesta violaba las normativas internacionales.
A diferencia de Egipto, un país donde la renuncia de Hosni Mubarak significó la dispersión subsiguiente de la protesta continua que se había organizado en la Plaza Tahrir, los oponentes yemeníes han rechazado abandonar el centro de la capital. Desde hace casi un año, la revuelta ha creado una auténtica ciudad de tiendas de campaña -–aquí la llaman Plaza del Cambio- que se extiende durante casi dos kilómetros y donde habitan miles de manifestantes.
Un conglomerado tan variopinto como el que se apreciaba en Tahrir, donde lo mismo se entremezcla la iconografía islámica con los retratos del Che Guevara, los más modernos grafitis o las estremecedoras fotografías de todas las víctimas que fueron abatidas por la represión oficial durante estos largos meses de pugna.
"Sí, es un poco como Egipto, tenemos comités para todas las necesidades, alimentación, oficina de prensa, nuestros propios periódicos... Pero hemos aprendido de Egipto. Ellos se fueron de la plaza y les robaron la revolución. Nosotros nos quedaremos aquí hasta eliminar al régimen, no sólo a Saleh", indica Usama Shamsam, uno de los chavales que integran la oficina de prensa.
La inmunidad que se le otorga a Saleh no asegura siquiera que el presidente acepte su relevo, toda vez que también se había comprometido a dejar el país antes del 21 de febrero, algo que no ha hecho. "Está intentando aprovechar el menor resquicio que vea para quedarse en el poder, por ejemplo retrasando las elecciones o generado una situación de caos que las haga imposible. Estamos en un momento crítico", reconoce un diplomático occidental en Saná.
La crisis se ha agravado ante el sorpresivo avance de los grupos radicales vinculados a Al-Qaeda en la Península Arabiga (AQAP), que la semana pasada capturaron la ciudad de Rada, situada a sólo 150 kilómetros de Saná. Tariq al Dahab, dirigente de los milicianos que controlan ahora esa localidad -antaño una de las principales atracciones turísticas del país por su conocida y antigua escuela coránica- difundió un vídeo en Youtube en el que advierte que Rada es sólo un primer paso en su avance hacia Saná y que AQAP pretende establecer un "emirato islámico" en toda la Península Arábiga.
"Llamo a la nación islámica a permanecer unidad y perseverar. La victoria está muy cerca. El califato islámico está llegando. Los estableceremos incluso si tenemos que sacrificar nuestros cráneos, nuestros bienes e hijos", se le escucha decir en la grabación.
Los jefes tribales de la zona han corroborado estos señalamientos al advertir que las tropas de la Guardia Republicana instaladas en el población –bajo el mando del hijo de Saleh, Ahmed- "evacuaron su base sin luchar. Entregaron todo a los militantes. ¿Cómo se explica eso?", inquirió Abdullah al Barraki, un dirigente de los clanes de Rada, en declaraciones a los medios yemeníes. Miles de habitantes de la región se manifestaron el miércoles al grito de "¡Saleh ha vendido Radaa!".
Hasta el propio hermano de Tariq al Dahab, Jaled, acusó a las fuerzas de la Seguridad Nacional, dirigidas por el citado Ammar Mohamed, de colaborar con los radicales para que se hicieran con el control de la urbe.
Los fundamentalistas están aprovechando la inestabilidad que se ha apoderado del país para incrementar sus acciones, que no sólo se circunscriben a Rada, sino que incluso se han multiplicado en la segunda ciudad, Aden, cuyo jefe de seguridad, el general Ghazi Ahmed, escapó el miércoles por tercera vez a un intento de asesinato. Las acciones anteriores fueron reivindicadas por AQAP. El viernes otros tres policías fueron abatidos en la misma ciudad en un atentado que también se atribuyó a los radicales
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/21/internacional/1327136590.html
La normativa concede una protección parcial también a los asesores del mandatario, entre los que se cuentan familiares como su hijo Ahmed o sus sobrinos Yahia y Ammar Mohamed, jefes de las principales unidades militares que apoyan al todavía jefe de Estado. La Cámara legislativa refrendó asimismo que el vicepresidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, sea el único candidato de consenso en las elecciones presidenciales del 21 de febrero que deberían marcar el final de la 'era Saleh'.
La decisión forma parte del pacto que auspició el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) y que Saleh aceptó en noviembre con el objetivo de resolver la crisis que ha mantenido al país al borde de la guerra civil. Sin embargo, la amnistía 'de facto' que se otorga a un personaje que ha dominado la escena política local desde 1978 ha generado una auténtica conmoción entre cientos de miles de oponentes, dividiendo al propio movimiento revolucionario.
Organizaciones pro derechos humanos como Amnistía Internacional habían descalificado la exoneración legal tachándola de "bofetada en la cara de la justicia" y hasta Navi Pillay, la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, dijo que la propuesta violaba las normativas internacionales.
Siguen las manifestaciones
La legislación es tan polémica que el nuevo primer ministro, Mohamed Basindaua -–que fue nombrado en diciembre tras el acuerdo del GCC- rompió a llorar al pedir el voto favorable de los parlamentarios, admitiendo que era poco menos que un "insulto", pero que era ineludible para eludir la catástrofe.A diferencia de Egipto, un país donde la renuncia de Hosni Mubarak significó la dispersión subsiguiente de la protesta continua que se había organizado en la Plaza Tahrir, los oponentes yemeníes han rechazado abandonar el centro de la capital. Desde hace casi un año, la revuelta ha creado una auténtica ciudad de tiendas de campaña -–aquí la llaman Plaza del Cambio- que se extiende durante casi dos kilómetros y donde habitan miles de manifestantes.
Un conglomerado tan variopinto como el que se apreciaba en Tahrir, donde lo mismo se entremezcla la iconografía islámica con los retratos del Che Guevara, los más modernos grafitis o las estremecedoras fotografías de todas las víctimas que fueron abatidas por la represión oficial durante estos largos meses de pugna.
"Sí, es un poco como Egipto, tenemos comités para todas las necesidades, alimentación, oficina de prensa, nuestros propios periódicos... Pero hemos aprendido de Egipto. Ellos se fueron de la plaza y les robaron la revolución. Nosotros nos quedaremos aquí hasta eliminar al régimen, no sólo a Saleh", indica Usama Shamsam, uno de los chavales que integran la oficina de prensa.
Un mal menor
La mayoría de los jóvenes rechazan tanto la amnistía para el dictador como el hecho de que Hadi sea el único candidato a sucederle, aunque admiten que éste puede ser un mal menor para evitar la conflagración civil en una ciudad dividida entre milicias y sectores del ejército opuestos. "El problema es que Saleh puede quemar Yemen. Es como un conductor loco que va conduciendo un autobús y que además lleva una bomba en las manos. Tienes que negociar con él para primero quitarle la bomba y después apartarle del volante. Si utilizas la fuerza o le acorralas hará explotar el autobús", asegura Ali al Kamali, otro de los residentes de la Plaza del Cambio.La inmunidad que se le otorga a Saleh no asegura siquiera que el presidente acepte su relevo, toda vez que también se había comprometido a dejar el país antes del 21 de febrero, algo que no ha hecho. "Está intentando aprovechar el menor resquicio que vea para quedarse en el poder, por ejemplo retrasando las elecciones o generado una situación de caos que las haga imposible. Estamos en un momento crítico", reconoce un diplomático occidental en Saná.
La crisis se ha agravado ante el sorpresivo avance de los grupos radicales vinculados a Al-Qaeda en la Península Arabiga (AQAP), que la semana pasada capturaron la ciudad de Rada, situada a sólo 150 kilómetros de Saná. Tariq al Dahab, dirigente de los milicianos que controlan ahora esa localidad -antaño una de las principales atracciones turísticas del país por su conocida y antigua escuela coránica- difundió un vídeo en Youtube en el que advierte que Rada es sólo un primer paso en su avance hacia Saná y que AQAP pretende establecer un "emirato islámico" en toda la Península Arábiga.
"Llamo a la nación islámica a permanecer unidad y perseverar. La victoria está muy cerca. El califato islámico está llegando. Los estableceremos incluso si tenemos que sacrificar nuestros cráneos, nuestros bienes e hijos", se le escucha decir en la grabación.
Hacia los comicios
Los rivales políticos de Saleh han acusado al presidente saliente de "entregar la ciudad a los terroristas", como dijo Ahmed Bahri, un alto cargo de la alianza opositora conocida por las siglas JMP, con la intención de generar la incertidumbre y propiciar el retraso de los comicios de febrero.Los jefes tribales de la zona han corroborado estos señalamientos al advertir que las tropas de la Guardia Republicana instaladas en el población –bajo el mando del hijo de Saleh, Ahmed- "evacuaron su base sin luchar. Entregaron todo a los militantes. ¿Cómo se explica eso?", inquirió Abdullah al Barraki, un dirigente de los clanes de Rada, en declaraciones a los medios yemeníes. Miles de habitantes de la región se manifestaron el miércoles al grito de "¡Saleh ha vendido Radaa!".
Hasta el propio hermano de Tariq al Dahab, Jaled, acusó a las fuerzas de la Seguridad Nacional, dirigidas por el citado Ammar Mohamed, de colaborar con los radicales para que se hicieran con el control de la urbe.
Los fundamentalistas están aprovechando la inestabilidad que se ha apoderado del país para incrementar sus acciones, que no sólo se circunscriben a Rada, sino que incluso se han multiplicado en la segunda ciudad, Aden, cuyo jefe de seguridad, el general Ghazi Ahmed, escapó el miércoles por tercera vez a un intento de asesinato. Las acciones anteriores fueron reivindicadas por AQAP. El viernes otros tres policías fueron abatidos en la misma ciudad en un atentado que también se atribuyó a los radicales
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/21/internacional/1327136590.html

No hay comentarios:
Publicar un comentario