España derriba el mito
Cómo olvidar aquel 6 de febrero de 2005 cuando los Barrufet, Garralda, Lozano y compañía se proclamaron campeones del mundo en Túnez. Cómo borrar de la memoria ese 40-34 ante la Croacia capitaneada por Slavko Goluza. Y, sobre todo, cómo no equiparar, salvando las distancias, aquel histórico título del balonmano español a la victoria que, siete años después, ha conseguido este otro equipo español. Derribando el mito, terminando con la tiranía de un conjunto que colecciona títulos desde 2008, que ha extendido su domino por Europa y el mundo de la misma forma que en los Juegos Olímpicos. Esa Francia eterna, campeona en todo, ese mito del deporte mundial que en el pasado reciente nunca pudo con España y que, al fin, ha hincado la rodilla en tierra. [Narración: 26-29]
España nunca se fue de la élite, jamás perdió el respeto logrado en Rades, pero tampoco volvió a amenazar como hoy lo hace. A pesar del bronce en Pekín, a pesar del bronce en el Europeo de 2010. Ahora, España no sólo es candidata a todo. Ahora, la selección de Valero Rivera es el coco, el equipo capaz de frenar a la todopoderosa Francia. Ya no hay tapado en las quinielas. Las aspiraciones de la selección están a la vista de todos, igual que sus armas para conseguir cualquier objetivo que se proponga.
El destino es Londres, los Juegos Olímpicos de 2012. El objetivo, llegar allí sin pasar por un Preolímpico aún sin determinar. Sus armas: la defensa que impregna todo lo que toca Valero Rivera, la velocidad en los contraataques y la enorme movilidad y polivalencia de toda la línea exterior. Tres armas letales contra cualquier equipo y que ante la Francia de Karabatic, Narcisse, Abalo y compañía funcionaron a la perfección durante 60 minutos.
Siempre con el 6-0 plantado ante los dominios de un, otra vez, insuperable José Javier Hombrados, la presión muy adelantada, las ayudas continuas desde los exteriores y los laterales, el control sobre Bertrand Gille en la posición del pivote... Todas y cada una de las señas de identidad de los equipos de Valero a disposición de la bandera con el debutante Gedeón Guardiola y los ya habituales Viran Morros y Jorge Maqueda en plan estelar. Y, por supuesto, una salida de balón digna de los mejores entrenamientos sin rival. Ugalde, Juanín, Víctor Tomás, García Parrondo. Todos fueron balas de cañón a velocidad infernal.
Dos elementos clave para un encuentro en que Claude Onesta y los suyos nunca se sintieron cómodos. Jamás dominaron a su antojo. En ningún momento se sintieron con el control. Ni el brazo de Karabatic, ni las carreras de Guigou, ni la versatilidad de Narcisse. Nada de nada. Únicamente Jerome Fernández presentaba batalla, únicamente él, a sus 34 años, escapaba a la tela de araña tejida por Valero y los suyos. Y, sin embargo, Francia nunca dio su brazo a torcer. Ni cuando los españoles se fueron de cuatro en la primera parte ni cuando la renta alcanzó la máxima de cinco goles.
Francia siempre estuvo ahí, con sus problemas y sus dudas, pero al acecho al fin y al cabo. Pendiente del mínimo error, de cualquier pequeña duda. Con la esperanza puesta el error ajeno, agazapada en espera de morder al rival que queda desprotegido. Supo sobrevivir hasta el momento de atacar, de lanzar el zarpazo que inutiliza al risueño y al desprevenido cuando cree que su trabajo ya ha terminado, que la bestia ha caído. Y la duda llegó.
http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2012/01/16/masdeporte/1326732670.html
España nunca se fue de la élite, jamás perdió el respeto logrado en Rades, pero tampoco volvió a amenazar como hoy lo hace. A pesar del bronce en Pekín, a pesar del bronce en el Europeo de 2010. Ahora, España no sólo es candidata a todo. Ahora, la selección de Valero Rivera es el coco, el equipo capaz de frenar a la todopoderosa Francia. Ya no hay tapado en las quinielas. Las aspiraciones de la selección están a la vista de todos, igual que sus armas para conseguir cualquier objetivo que se proponga.
El destino es Londres, los Juegos Olímpicos de 2012. El objetivo, llegar allí sin pasar por un Preolímpico aún sin determinar. Sus armas: la defensa que impregna todo lo que toca Valero Rivera, la velocidad en los contraataques y la enorme movilidad y polivalencia de toda la línea exterior. Tres armas letales contra cualquier equipo y que ante la Francia de Karabatic, Narcisse, Abalo y compañía funcionaron a la perfección durante 60 minutos.
Siempre con el 6-0 plantado ante los dominios de un, otra vez, insuperable José Javier Hombrados, la presión muy adelantada, las ayudas continuas desde los exteriores y los laterales, el control sobre Bertrand Gille en la posición del pivote... Todas y cada una de las señas de identidad de los equipos de Valero a disposición de la bandera con el debutante Gedeón Guardiola y los ya habituales Viran Morros y Jorge Maqueda en plan estelar. Y, por supuesto, una salida de balón digna de los mejores entrenamientos sin rival. Ugalde, Juanín, Víctor Tomás, García Parrondo. Todos fueron balas de cañón a velocidad infernal.
Dos elementos clave para un encuentro en que Claude Onesta y los suyos nunca se sintieron cómodos. Jamás dominaron a su antojo. En ningún momento se sintieron con el control. Ni el brazo de Karabatic, ni las carreras de Guigou, ni la versatilidad de Narcisse. Nada de nada. Únicamente Jerome Fernández presentaba batalla, únicamente él, a sus 34 años, escapaba a la tela de araña tejida por Valero y los suyos. Y, sin embargo, Francia nunca dio su brazo a torcer. Ni cuando los españoles se fueron de cuatro en la primera parte ni cuando la renta alcanzó la máxima de cinco goles.
Francia siempre estuvo ahí, con sus problemas y sus dudas, pero al acecho al fin y al cabo. Pendiente del mínimo error, de cualquier pequeña duda. Con la esperanza puesta el error ajeno, agazapada en espera de morder al rival que queda desprotegido. Supo sobrevivir hasta el momento de atacar, de lanzar el zarpazo que inutiliza al risueño y al desprevenido cuando cree que su trabajo ya ha terminado, que la bestia ha caído. Y la duda llegó.
http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2012/01/16/masdeporte/1326732670.html
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