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jueves, 23 de junio de 2011

Jartum hace una demostración de fuerza ante la independencia de Sudán del Sur

Jartum hace una demostración de fuerza ante la independencia de Sudán del Sur

La cuenta atrás para la proclamación de la independencia en Sudán del Sur el 9 de julio viene acompañada de una creciente tensión en el plano militar y político que amenaza con un incierto final que podría dar al traste con las desbocadas ilusiones que el pasado enero el pueblo sur sudanés depositó en las urnas para conseguir su independencia.
Naciones Unidas acaba de anunciar que al menos 73.000 personas han tenido que huir de sus hogares a causa de la violencia en el estado de Kordofán del Sur, un territorio situado en la frontera entre Norte y Sur y además rico en petróleo, que tradicionalmente se ha aliado con las fuerzas de Sudán de Sur. La zona, habitada por la etnia de los Nuba, cuenta con los yacimientos más ricos que se quedarán en el Norte tras la independencia de Sudán del Sur el 9 de julio y es considerada por tanto una región estratégica que el régimen de Jartum se niega a ceder.
Ante la inminente proclamación de independencia, las tropas de Jartum llevan más de dos semanas protagonizando enfrentamientos con los llamados rebeldes de Kordofán, una oleada de violencia que algunos analistas temen dé pie a que el conflicto se convierta en un nuevo Darfur [región occidental de Sudán], donde según la Corte Penal Internacional Jartum puso en marcha en 2003 una campaña que desembocó en un genocidio. Jartum niega cualquier implicación en el abuso de derechos humanos en Kordofán del Sur, pese a haberlo denunciado varias organizaciones internacionales.
La secesión, que tendrá efecto el próximo 9 de julio tras la abrumadora consulta popular celebrada en enero pasado, llega en uno de los momentos de mayor tensión entre ambas partes desde la firma de la paz en 2005, que puso fin a la segunda guerra civil sudanesa. Todavía quedan pendientes de acuerdo asuntos tan delicados como el reparto de los beneficios del petróleo y el reparto de la deuda de Sudán. La negociación ha permanecido prácticamente en suspenso desde enero pasado.
También en Abyei
Los enfrentamientos en Kordofán del Sur estallaron dos semanas después de que el Ejército del Norte tomara por la fuerza la disputada región de Abyei, en el limbo legal desde la suspensión indefinida de la consulta popular que debía celebrarse en enero pasado para decidir si se sumaba al nuevo estado de Sudán del Sur o si por el contrario formaba parte del Norte. La inestabilidad y violencia en Abyei, en el noroeste de Sudán del Sur, han motivado el desplazamiento de más de 100.000 personas en la región, según Naciones Unidas. A instancias de la comunidad internacional, ambas partes firmaron un acuerdo a principios de semana para la desmilitarización de la zona y la implantación de una misión etíope que garantice la seguridad, si bien la tensión está lejos de desaparecer mientras ninguna de las partes parece dispuesta a ceder un ápice sus demandas.
En el plano político, los nervios también están a flor de piel. El presidente de Sudán, Omar Al Bashir, ha amenazado esta semana con cerrar el grifo de los oleoductos que transportan el crudo desde Sudán del Sur hasta Puerto Sudán, en el Mar Rojo, única puerta de salida del oro negro sudanés, que alimenta el 98% de las arcas de la región que pronto se convertirá en un estado soberano. El presidente, con una orden internacional de busca y captura por su atroz campaña en Darfur, ha amenazado con la imposición de un 'impuesto de tránsito' si Juba decide dejar de compartir los beneficios petroleros con Jartum.
Más de 75% del petróleo sudanés está en el Sur, pero las refinerías y el puerto para su exportación están en el Norte, una situación que da pie a un matrimonio de conveniencia condenado a entenderse aún en contra de su voluntad. Desde la firma de la paz en 2005, Norte y Sur se reparten a partes iguales los beneficios del sector que supone la mayor entrada de divisas en el país. Sudán del Sur ha dejado caer en varias ocasiones que podría dejar de ser tan generoso con el Norte una vez consiga su ansiada independencia, una decisión que podría desatar las iras del régimen de Bashir.
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/06/23/internacional/1308841345.html

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