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jueves, 24 de marzo de 2011

CONSEJOS SOBRE CÓMO USAR UN VIBRADOR

CONSEJOS SOBRE CÓMO USAR UN VIBRADOR

Estamos en el siglo XXI. El uso de la tecnología es tan cotidiano como respirar. Que la luz se encienda con una leve presión en el interruptor. Ir en un coche. Usar el teléfono móvil.
En poco tiempo hemos aprendido las ventajas de todo esto. No obstante en el sexo la tecnología sufre un trato diferente. Hay prejuicios y tabúes sociales. Una lástima. Sin embargo la pederastia sube, la pornografía infantil también y no vemos mal que se haga el amor a una cabra. Que hay pueblos que lo hacen. O a una gallina. Nadie se pregunta si a la cabra le pone eso. O a la gallina. Qué fuerte.
Tengo un amigo que aún siendo muy inteligente, culto, experimentado en lides amorosas, me pidió que escribiera un tratado sobre el uso del vibrador. Supuse que era una broma. Pero bueno.
Hay personas que piensan que el uso de un vibrador es antinatural. Que no es necesario. O que podría causarles dependencia, ceguera, tontura, o hacerles crecer un tercer ojo. Convertirlos en mutantes o algo parecido.
Desengañémonos. No es así. Detrás del vibrador, o sea dirigiéndolo siempre hay una persona que sabe cómo se hace. No tiene el vibrador alma propia, no sale a darse un paseo, decide por dónde meterse o qué comer. Los vibradores no comen. No gastan en copas. No hay que invitarlos a cenar ni plancharles las camisas. No les importa si el “olympique de Marsella” ha ganado la copa o si tienes la menstruación. Se la repampinfla. No va a fumar un cigarrillo después de, ni te va a preguntar cómo estás.
El vibrador va a lograr excitar y provocar una reacción orgásmica. Es una experiencia física. Básica y natural. No sólo puede usarse en solitario. Se puede utilizar como complemento a los juegos sexuales. En la pareja. Algunos hombres disfrutan de la estimulación del vibrador en sus partes pudendas. En sus pirindolitos. En sus cositas. Igual quelas mujeres. Aunque es difícil que le quiten la connotación natural que de homosexual tiene dicho aparato con pilas. Algunos hombres encuentran que la vibración es demasiado intensa. Pero para eso están los reguladores de intensidad. Que existen. No me sean zopencos, amigos míos.
¿Qué es exactamente un vibrador?
Pues es una maquinita. Pequeña normalmente. Se sostiene con la mano. También podría sostenerse con la boca. Con los pies. Con un par de dedos…no sé. Tiene una vibración de ritmo rápido y constante. Es una pila la que lo hace funcionar. O bien conectados a la red. Tienen tamaños y formas diferentes. Normalmente imitan el tamaño del pene del hombre. El pene de una mujer no puede ser porque la mujer no usa de eso. Como debéis saber. La mayoría están programados para vibrar a distintas velocidades.
Lo que hace el aparato es frotar, acariciar, masajear. Eso es todo. No hay más misterio. Pero de forma continua. Constante. No se cansan. No protestan. No se pone fláccido cuando menos te lo espera. No te cuenta su vida. No te proponen matrimonio. Ni lo esperas. No esperas un te amo. Ni te lo van a dar.
¿Cómo encontrar el vibrador adecuado?
Lo mejor es tener varios. Para comparar. Se venden en muchos sitios. Hasta en la teletienda. El otro día estaba yo con mi sobrina y pensé que me daba un jamacuco. Porque lo estaban anunciando como se anuncia un limpiador de platos. Una escoba mecánica. Una olla “termomix”.
Uno de mis primeros vibradores lo compré en París. Ciudad glamourosa donde las haya. Diga usted que sí. El tipo me enseñó varios. Yo quise tocar, sentir, escuchar…me gustó. Y lo compré. También visité la Tour Eiffel. No temáis. Pero el primero que tuve vino a mí por azar. O por imbécil.
Os contaré la historia. Yo era una mujer joven. Normal. Bueno, normal nunca he sido. Vamos a decir la verdad. Vi una revista de esas en las que pides cosas y te lo traen en unos días. Por aquella época yo tenía problemas de cervicales. Me habían estado dando masajes terapéuticos. Y en la susodicha revista anunciaban una máquina vibradora. Yo la pedí. Sin pensarlo mucho. No vi fotos. No había. No vi nada. Estábamos mi madre y yo. Y a ella le pareció bien. Entonces días más tarde llegó por correo un paquete. Mi madre y yo lo abrimos. Pensamos que nos vendría bien y ya imaginábamos los efectos en el cuello. Nuestra sorpresa fue tremenda cuando vimos aquello con forma de elemento reproductor masculino. La primera reacción fue partirnos de risa. Cuando se nos fue la risa, yo me lo quedé. Lo guardé en alguna parte. Y francamente lo olvidé.
Pasaron los meses. Y una tarde de verano recordé que estaba por allí. No sabía cómo funcionaba. Y…lo intenté. Era como una broma. No podía salir bien. Pero…tuve uno de los orgasmos más intensos de mi vida.
De acuerdo, no había sentimiento. No había caricias ni besos de la persona a la que quieres. No había una voz diciéndote que te ama. No había todo eso…pero…a cambio, el pequeño y humilde aparato me sorprendió con una sensación tremenda. Y me quedé de una pieza.
No. No me hice adicta. Supe cómo era. Y ya está. Sigo prefiriendo el sexo con un hombre al que amo. Con una piel cálida. Con un perfume tibio. Una noche de primavera. Cuando él se aferra a tus encantos. Cuando existe la seducción. Que es lo más bonito que existe para personas sanas. Sin embargo, aquello quedaba allí. Y ésa fue mi historia de cómo le conocí.
Volvamos a cómo comprar un vibrador. Se aconseja que no sean muy ruidosos. Que sean discretos. No es plan de que todos tus vecinos digan….”mira tú…la del quinto ….dándose un homenaje….” Da corte.
Algunos se usan para llevar en el bolso. Otros para tenerlos en la mesita de noche. Otros para usarlos con tu pareja.
Si os da vergüenza ir en persona, comprad por internet. O se lo decís a alguien que, como yo, no tiene vergüenza. En el buen sentido.
Cómo usar el vibrador
Nada más fácil. Lo sacas de la cajita en donde lo tengas. O del cajoncito. O de tu caja fuerte. Del congelador. De donde leches lo hayas puesto.
Puedes aplicar aceites o lociones. Pero no lo uses en el agua o con la piel mojada.
Vas a organizar el ambiente que te guste. Velitas, música, penumbra o heavy metal si eso te pone.
Recorre tu cuerpo con él. La cara, el cuero cabelludo, los hombros, los brazo, manos, pechos, todo el cuerpo. Siéntete desinhibida. Desinhibido.
Cuando notes excitación, acerca el aparato a tus partes más sensibles. Varía la presión. Los movimientos, la ubicación. Prueba con el roce. No tienes por qué introducirlo. Yo nunca lo hago. Puede ser demasiado fuerte. Si vas poco a poco es mejor. Incluso sería mejor que lo usaras sobre tu ropa interior y no directamente sobre la piel desnuda.
Acude a tus fantasías. Utiliza la imaginación. Puedes recordar una historia erótica. Te aconsejo una de las mías. Puedes recordar un pasaje compartido con uno de tus amantes o aventuras. Respira profundamente. Si no respiras, te mueres. Eso no te conviene. Créeme.
Déjate llevar. Tu cuerpo se relajará. Sentirás cosas nuevas. Toma tu tiempo. No es algo malo. No estás siéndole infiel a tu novio. No eres una pervertida. Estás haciendo el amor con la persona a la que quieres más: tú.
(Sara González Villegas)

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