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lunes, 28 de febrero de 2011

La complicada tarea de reconstruir la zona más castigada por el terremoto

La complicada tarea de reconstruir la zona más castigada por el terremoto

Por la forma en que nos reciben, como tratando de mantener las distancias, Soledad entiende que algo anda mal con las mujeres de este campamento de emergencia. Las chilenas de cualquier condición social saludan a los besos y estas nos extienden la mano como si fuésemos una pareja de diplomáticos extranjeros.
La responsable de la reconstrucción en Bio-Bio, la región más afectada por el terremoto de hace justo un año, las conoce lo suficiente como para saber que algo le ocultan y que ese algo es seguramente la visita de algún político. En efecto, al cabo de un rato ellas confiesan que se reunieron con Alejandro Navarro, senador del Partido Socialista y principal objetor de los planes de reconstrucción del gobierno. El parlamentario recomendó a las pobladoras que defiendan sus derechos y no se dejen engañar "por un gobierno que lo poco que hace, lo hace mal".Soledad, arquitecta de 31 años, desempeña un cargo puramente técnico, el de supervisar la construcción de las nuevas viviendas. Pero también le toca responder a las inquietudes de los que no ven el momento de rehacer sus vidas. Normalmente, ella es de una paciencia infinita pero en está ocasión no puede con su enojo. "¿A quién le creen a Navarro o a mí? ¿Es poco haber levantado seis campamentos y haber puesto en marcha cinco proyectos de casas permanentes, sólo en el Bio-Bio?", les pregunta a nuestras anfitrionas.
"Don Alejandro nos dice que los sistemas de mitigación de tsunami tampoco sirven. Que son puro cuento", responde Eulalia, mientras se abanica, desafiante, con un folleto del Ministerio de Vivienda que explica quienes califican como "damnificados" para los efectos de recibir una casa permanente, subvencionada por el Estado.
Los sistemas de mitigación a los que alude el senador por boca de Eulalia, son parte de un proyecto innovador que consiste en crear parques arbolados en la línea costera, para reducir el impacto de un tsunami. Para llevar a cabo el proyecto es necesario expropiar tierras en las zonas de riesgo y algunos de los propietarios se resisten.
El campamento más grande del país
El campamento de emergencia que visitamos es el más grande del país, alberga a 480 familias y dispone de un centro comunitario, de una escuela y hasta de una iglesia, construida con los restos de un barco que naufragó pero no el mar, sino 220 metros tierra adentro. "Primero fue el temblor y luego el mar se levantó como una bañera que se rebalsa", comenta Janette, otras de las pobladoras, agitando la cabeza como si quisiera arrancar de su memoria las escenas de la catástrofe.La mayoría de los pobladores de este lugar proviene de Dichato, un pueblo de pescadores del sur de Chile que fue de los más afectados por el sismo y el tsunami. Sólo el 20 por ciento de los inmuebles de este rústico pueblito quedaron en pie.
Cada tanto las mujeres dirigen la mirada hacia el otro lado del camino, donde se construyen las que serán sus viviendas definitivas. Algunas están terminadas, de otras lo que se ve son los cimientos sólidos y elásticos, capaces de resistir el más fuerte terremoto, según afirman los técnicos del Ministerio de Vivienda. "Dicen que las obras avanzan más rápido de lo previsto. A nosotras nos parece que más bien retroceden", ironiza Rosalía otra de las escépticas. Buscamos a un varón que pueda opinar al respecto, pero es inútil. Como ellos trabajan o buscan trabajo todo el día, sus esposas se ocupan de las tareas domésticas y del "papeleo" (los trámites para conseguir vivienda) que son cosa de nunca acabar.
Para Soledad la mayor dificultad de su trabajo es lidiar con los políticos. Y no sólo con los opositores al gobierno de Sebastián Piñera. De hecho, antes de que viniera el socialista Navarro, estuvo husmeando por aquí una funcionaria que representa a Jaqueline Van Rysselberghe, la gobernadora oficialista de Bio-Bio. "La señora nos dijo que está pensando importar casas prefabricadas de Canadá, mejores que las de ustedes, con aislamiento térmico y todo", insiste Eulalia. A esto, la arquitecta de 31 años responde con un encogimiento de hombros: "Vaya qué bien… ¿Y con qué dinero piensa la señora de la gobernación comprar esas maravillas?" En ese momento, el chofer de la camioneta le toca suavemente el hombro. Ha transcurrido casi una hora desde que llegamos y todavía nos quedan por recorrer otros tres campamentos. Soledad sintoniza un programa de música clásica y observa en silencio el trozo de mar que asoma entre los cerros.
http://www.elmundo.es/america/2011/02/27/noticias/1298819319.html

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