Gaza es hoy un estado terrorista dirigido por una organización iraní
(PD).-El último ejercicio de poderío militar del gobierno Olmert-Livni-Barak ha finalizado con la precipitación acostumbrada. Las fuerzas del terror palestino mantenían su ofensiva de misiles y cohetes contra Israel, disparando 40 proyectiles, incluyendo versiones mejoradas de los misiles Katyusha, contra Sderot, Ashkelon, Netivot y las zonas circundantes.
Mientras que en el 2005, 25.000 israelíes residían dentro del radio de acción de los proyectiles y misiles palestinos lanzados desde Gaza, el último fin de semana ha demostrado que la cifra desde entonces se ha multiplicado por 10 al menos.
El lunes por la mañana, -cuenta Caroline B. Glick en Townhall.com- los limitados efectivos del ejército sobre el terreno que estaban desplegados en Gaza el sábado suspendían de pronto las operaciones y se retiraban. La retirada se producía horas después de que altos funcionarios del ejército anunciaran que las fuerzas en Gaza estaban a punto de ser reforzadas por fuerzas adicionales y de que el Ministro de Defensa Ehud Barak informase al alto mando, "Ha llegado el momento de la acción. Hamas es responsable y pagará el precio”.
ES OBVIO QUE AL SUSPENDER la Operación "Invierno Cálido", el gobierno Olmert-Livni-Barak esencialmente cedía a la presión de la Secretario de Estado norteamericana Condolizza Rice y el Presidente George W. Bush. La noche del domingo, la Casa Blanca difundía una circular exigiendo que Israel pusiera fin a sus operaciones en Gaza y volviera a la mesa de negociación con el rais de la Autoridad Palestina y jefe de Fatah Mahmoud Abbás.
POR SU PARTE, Abbás y sus sicarios de Fatah han sido completamente directos en su apoyo a la ofensiva con misiles y cohetes de Hamas contra Israel. El domingo organizaban concentraciones conjuntas Fatah-Hamas en Hebrón y Ramala en las que los alborotadores pedían la destrucción de Israel, quemaban banderas israelíes y americanas, y a continuación atacaban las patrullas del ejército y la barrera de seguridad.
Siendo claros, Estados Unidos podría haber hecho un favor a Israel evitando la escalada de las operaciones. Esto no se debe a que una ofensiva contra la maquinaria bélica de Hamas de construcción iraní en Gaza no sea vital. Se debe a que la Operación "Invierno Cálido" carecía de cualquier lógica operativa. Sus fines estratégicos no estaban claros y, en la medida en que fueron articulados por el Primer Ministro Ehud Olmert, la Ministro de Exteriores Tzipi Livni y Barak, no guardaban ninguna relación con las operaciones sobre el terreno tan limitadas en alcance que eran incapaces de lograr cualquier objetivo a largo plazo.
De una forma u otra, Olmert, Livni y Barak decían que el objetivo de la Operación era poner fin a la campaña de misiles y cohetes palestinos contra el Negev Occidental en general y contra Ashkelón en particular. También insinuaban que el objetivo estratégico de la campaña era derrocar al régimen de Hamas en Gaza y reinstaurar un gobierno de Fatah. Más allá de eso, afirmaban pretender matar o capturar a la dirección de Hamas.
Pero el gobierno Olmert-Livni-Barak daba al ejército herramientas insuficientes para lograr estos grandiosos planes. Solamente permitían al ejército desplegar una brigada de infantería y dos batallones de tanques. Se negaban a expandir las operaciones hasta un tamaño de fuerza significativo, que aún habría sido demasiado pequeño para lograr cualquier resultado significativo o duradero. El alcance geográfico limitado de la operación del ejército -- una zona de 2 ó 3 km en el norte de Gaza -- no tuvo ningún impacto sobre la capacidad de Hamas de continuar disparando cohetes y misiles cuyos alcances oscilan entre los 5 y los 25 km. En resumen, el gobierno Olmert-Livni-Barak hablaba de objetivos operativos y estratégicos que claramente no tenía ninguna intención de lograr.
LA FRANJA DE GAZA ES HOY un estado terrorista dirigido por una organización iraní. Desde que Israel se retiró de Gaza en septiembre de 2005, Hamas y sus socios terroristas de Fatah y la Jihad Islámica han construido ejércitos terroristas según el modelo importado de Hezbolá. Las fuerzas de Hamas han recibido entrenamiento en Irán, Siria y el Líbano. Han amasado arsenales formidables de misiles Katyusha y Kassam, así como misiles antitanque. Y, según Fatah entre otras fuentes, no solamente han aumentado el número a través de agentes iraníes, sirios o de Hezbolá. Al-Qaida también ha aumentado su presencia en la zona.
Esta fuerza combinada desbordaba con éxito a las fuerzas egipcias a lo largo de la frontera con Gaza y Egipto en enero. Su actual capacidad ha expuesto grandes secciones del sur de Israel a los ataques con misiles y morteros. Y a menos que se evite militarmente, su capacidad solamente crecerá.
Israel dispone de opciones limitadas para hacer frente a la amenaza actual y creciente. En el caso del gobierno Olmert-Livni- Barak, la solución más fácil sería hacer que alguien más luchase contra Hamas y sus aliados por Israel. Pero no existe tal fuerza. Tanto los americanos como el gobierno Olmert-Livni-Barak funcionan según la premisa de que Fatah es una organización razonable. Pero la experiencia ha demostrado que no es el caso. Desde que en septiembre del 2005 Israel retirara sus fuerzas hasta junio de 2007, cuando Hamas expulsaba del poder a Fatah, Abbás y sus fuerzas entrenadas por Estados Unidos no hicieron nada por contener el creciente poder de Hamas o limitar el creciente control sobre Hamas por parte de Irán. Confrontadas por fuerzas de Hamas el pasado junio, las fuerzas de Fatah salían corriendo en lugar de luchar y las que se quedaban se integraban dentro del emergente ejército de Hamas. Desde junio, Fatah no ha demostrado ninguna disposición a hacer frente a Hamas. Y a lo largo de la última semana de escalada de la ofensiva de misiles de Hamas, Fatah se ponía a los pies de Hamas contra Israel.
TAMBIÉN LA NOCIÓN de una fuerza internacional que pudiera ser desplegada en Gaza para proteger a Israel del creciente ejército terrorista en su frontera carece de credibilidad. En ningún momento ninguna fuerza internacional -- de cualquier composición -- ha demostrado estar interesada o ser capaz de defender a Israel contra las ofensivas militares árabes o del terror árabe -- ya procedieran de Gaza, del Líbano o en la práctica de Egipto o de Siria. Y no hay motivo para creer que esta situación histórica de las cosas vaya a cambiar significativamente en el futuro.
En ausencia de delegados, Israel tiene dos opciones para salir del paso. En primer lugar, puede incapacitar a Hamas, y en segundo lugar puede intentar disuadir a Hamas. Para incapacitar a Hamas, Israel tiene que lanzar una operación encaminada a interrumpir el abastecimiento logístico de Hamas a través de la frontera con Egipto. Tiene que combatir a las fuerzas de Hamas sobre el terreno con el objetivo de derrotarlas, y tiene que matar o capturar a los dirigentes de nivel medio y superior de Hamas. Teniendo en cuenta que al igual que Hezbolá, Hamas y sus patrocinadores estatales van a buscar regenerar cualquier capacidad dañada rearmando y ascendiendo a líderes nuevos, estas operaciones tendrán que ser continuas. En consecuencia, para incapacitar a Hamas y así proteger el sur de Israel, Israel necesita una presencia militar permanente en la Franja de Gaza.
El gobierno Olmert-Livni-Barak ha rechazado repetidamente el redespliegue de fuerzas del ejército en Gaza durante cualquier período de tiempo significativo. Pero nunca han sido invitados a explicar el motivo de la presente situación, en la que un ejército iraní con componentes de al-Qaida tiene permiso para crecer en íntima proximidad a sus centros de población como algo preferible antes que una presencia militar a largo plazo en Gaza.
EN CUANTO A LA DISUASIÓN, no está claro que sea posible apoyar la disuasión como estrategia sin establecer primero una presencia militar continua en Gaza. Para tener éxito, la disuasión se tiene que basar en una amenaza creíble de provocar un coste a la agresión que Hamas sea reticente a pagar. Al enviar a su directiva sobre el terreno al tiempo que animaba a los habitantes de Gaza a hacer frente a las fuerzas del ejército y "martirizarse", Hamas dejaba claro que el sacrificio de su directiva es un precio aceptable por su agresión. Y aún así, sin fuerzas sobre el terreno en Gaza, el ejército carece de la información de Inteligencia necesaria para llevar a cabo un asalto a gran escala con éxito contra los líderes de Hamas. De manera que hoy Israel carece de capacidad para basar sus operaciones en Gaza en un modelo de disuasión.
Existe una opción adicional en la que el gobierno parece interesado, llevar a cabo una ofensiva nueva de vez en cuando, en cuanto los ataques provoquen una protesta de la opinión pública. Está lejos de estar claro no obstante que esta opción sea menos costosa política o militarmente que mantener una presencia continua en Gaza. Teniendo en cuenta la capacidad de Hamas en continua expansión, una operación así tendrá un enorme coste en vidas de soldados del ejército a los que se ordenará abrirse camino repetidamente en Gaza. Además, cada vez que Israel vuelva a Gaza, se enfrenta a la renovada condena internacional por tomar medidas. Una presencia continua en Gaza no incurriría en tales costes.
Tanto Rice como el gobierno Olmert-Livni-Barak sostienen que una presencia militar renovada en Gaza es una mala opción porque invalidaría las negociaciones de cara a la creación de un estado palestino en Gaza, Judea, Samaria y Jerusalén. Pero entonces, si esas negociaciones tuvieran éxito, conducirían a la imposición de un estado terrorista Fatah-Hamas que no sólo no protegería el sur de Israel de los ataques con misiles y cohetes, sino que el centro de Israel quedaría expuesto a agresiones similares.No está claro pues que el objetivo estratégico que pretenden lograr vaya a situar a Israel en una posición mejor que una operación encaminada a incapacitar a las fuerzas del terror palestino-iraní y salvaguardar de ataques el territorio israelí.
OTRAS VOCES ARGUMENTAN que una presencia israelí continuada a lo largo de la frontera Gaza-Egipto imposibilitaría que Israel completase la desconexión de Gaza permitiendo a los palestinos enlazar con Egipto en lugar de Israel para su abastecimiento eléctrico y otros suministros. Israel, argumentan, sería percibido como responsable de Gaza y del bienestar de su población partidaria de Hamas. Estas voces nunca plantean una pregunta simple: ¿a los ojos de quién Israel sería considerado responsable de la población de Gaza?
El tema de la responsabilidad de Israel del bienestar de los habitantes de Gaza bajo el derecho internacional está en el aire. Israel no está obligado a impulsar los objetivos de los palestinos aceptando tal responsabilidad. Más allá de eso, si los gobiernos extranjeros perciben a Israel como responsable de Gaza o no es algo que Israel no puede determinar. Todo lo más a lo que puede llegar es desengañar a otros de tal percepción explicando el motivo de que no sea responsable del bienestar de la población de Gaza.
Al enviar efectivos insuficientes y a regañadientes a Gaza a lo largo del fin de semana mientras lleva a cabo bombardeos aéreos de edificios vacíos, Olmert, Livni y Barak demostraron que no han aprendido nada de las lecciones de la Segunda Guerra del Líbano. De hecho , Barak demostraba no haber aprendido nada de su experiencia como primer ministro al inicio de la guerra del terror palestino en septiembre del 2000, cuando respondía al linchamiento de los reservistas israelíes en Ramala bombardeando edificios vacíos y lanzando amenazas vacías en Yaser Arafat al tiempo que le suplicaba quedarse con el Monte del Templo.
¿Cuanto tiempo se va a permitir que continúe esta inaceptable situación?
http://blogs.periodistadigital.com/tizas.php/2008/03/07/glick-hamas-israel-palestina-4747
“Encontré el Olimpo bajo mi cama” es un libro que presenta a la mitología griega bajo un punto de vista cercano. “Muchas veces ayudó una broma donde la seriedad solía oponer resistencia”, decía Platón. La novela va dirigida tanto a personas jóvenes como a personas adultas. Es para aficionados a la mitología y a quienes nunca la comprendieron. Para amantes de la literatura como para apasionados del humor. Sara González Villegas.
BIENVENIDOS AL OLIMPO
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