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domingo, 1 de febrero de 2009

EL KAMASUTRA-SUBCAPÍTULO 2. EL HOMBRE ELEGANTE

EL KAMASUTRA
SUBCAPÍTULO 2: LA VIDA DEL HOMBRE ELEGANTE

Cuando el hombre ha hecho sus estudios, es cabeza de familia, tiene patrimonio, debe llevar una vida elegante. No importa dónde viva.
Entonces tiene que hacerse una casa cerca del agua, con jardín, un patio. Nada de un apartamento de treinta metros cuadrados. Eso es p´a los pringaos.
La casa estará cerca del agua, por si hay que lavarse. O hay fuego. Tendrá un jardín con árboles, con una habitación exterior que tenga una cama blanda con almohadas y un pequeño sofá. Un patio distinto para los trabajos y dos habitaciones. O más.
En la habitación exterior se pondrá una cama blanda, almohadas en los dos extremos, flexible en el centro, con un asiento de paja. Y una banqueta.
-¿Y una tele de plasma?
-No se ha inventado.
-Mmmmmcachis.
Habrá sobras de la noche, ungüento, una guirnalda, un cestito de cera de abejas, un estuche de perfume, cortezas de limón y hojas de betel. Una escupidera en el suelo. Por si tienes una emergencia y no quieres salir al baño. Imagino.
-Pero bueno, tanto perfume, tantos ungüentos…para luego encontrarte una escupidera debajo de la cama…no lo pillo. Qué falta de glamour.
-Paradojas de la vida.
También habrá un laúd colgado, una mesa de dibujos, un estuche de pinturas, un libro y más florecitas. Habrá una mesita de juego. Fuera de la habitación jaulas de pájaros, y otros entretenimientos.
En el jardín un columpio. Es que un columpio da mucho juego. En todos los sentidos. Uno va y se columpia. O columpia a los demás.
Pero el hombre elegante tiene que cuidar de él también. Tiene que cepillarse los dientes, levantarse a buena hora, se ponga ungüento y se ponga una guirnalda. Se pasará la cera por los labios, se perfumará la boca, se mirará al espejo y empiece sus obligaciones. Que se bañe todos los días. Cada dos se dé friegas. Cada tres se pase la concha de jibia. Cada cuatro se afeite. Cada cinco se depile la partes íntimas. Y a diario se quite el sudor de las axilas.
-Muchos acicalamientos para un hombre, me parecen.
-Bueno. Será un metrosexual. O un sarasa.
Durante el día hará sus cosas. No me refiero a ir al baño. Ya ha ido bastante. Es trabajar. Hay que trabajar aunque sea un poquito. Habrá que trabajar, ¿no?
Por la tarde irá con los amigos a jugar o a espectáculos musicales. Por la noche, en su habitación bien perfumada espere en la cama a las mujeres en visita amorosa. O mande a las alcahuetas o vaya personalmente a buscarlas. O les pone un sms. Un mail. Las formas no cuentan.
Se ocupará de que estén guapas y arregladas. Todos estos son los deberes de sociedad del hombre elegante. Organizará tertulias intelectuales, donde se hable de temas importantes. En esas tertulias también habrá mujeres cortesanas. Cultas y de status parecido.
Los hombres elegantes invitan a sus casas a sus amigos. Y son invitados. Beben y comen. En épocas de calor irán a bañarse al río o al lago. Harán excursiones.
Estos tipos están en lo alto de la pirámide de seducción. Pero hay otro tipo de hombres.
Están los pithamardas.
-¿Los pito qué?
-Los pithamardas. Que son los hombres sin patrimonio. Sólo poseen una silla portátil. Una concha de jibia y ungüento. Que la verdad es que podrían poseer algo más. Una silla portátil de esas que se llevan a la playa con la tortilla de patatas. Una concha de jibia que no sé p´a qué sirve. Sería mejor poseer un burro. O una cabra. No sé. Este tipo de hombre viene de país respetado y es experto en las artes. Cuando las enseña tiene éxito y participa en tertulias.
Luego están los vita. Son hombres que han disipado sus bienes. Unos crápulas, vaya. Pero poseen buenas cualidades. Tienen esposa y son estimados entre las cortesanas y tertulias. De eso saca para vivir.
-¿Cómo un gigoló?
-Pero intelectual.
Luego está el vidusaka. Que no es un tipo de moto japonesa. Es un bufón que tiene cultura limitada y hace reír. Pero goza de la confianza.
Y hasta ahí el subcapítulo 2.

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